22 de febrero de 2012

Poemas de Mahmud Darwix


Cuando estás conmigo

cuando estás conmigo, no digo: Aquí y ahora
estamos juntos, sino que digo: Tu y yo
y la eternidad navegamos por un no lugar.

Aire y agua. desciframos los símbolos, ponemos nombres
 nos ponen nombre, no hablamos sino para aprender cómo
 nosotros somos nosotros y olvidamos el tiempo.

No recuerdo en que tierra naciste
ni recuerdo de qué tierra resucité
 y agua y nosotros dos, pájaro en una estrella.

 cuando estás conmigo, el silencio suda, el buen tiempo
se nubla, el agua llora y llora el aire
 mientras dos cuerpos se unen.

no hay amor en el amor
sino el loco deseo de alma por volar.


*


No duermo para soñar

No duermo para soñar le dijo ella
sino para olvidarte. ¡Como me gusta dormir sola,
sin alboroto entre la seda! Apártate que te vea
ahí solo, pienso en mí mientras te olvido/
Nadie me hiere en tu ausencia.
Ni la noche me araña el pecho ni tus labios.
Duermo entera sobre mi cuerpo entero,
sin compartirlo,
sin que tus manos rasgue mi ropa, sin que tus pies
se claven  como una bala en mi corazón cuando cierras la puerta/
Nada me falta en tu ausencia:
Mis pechos son míos. Mi ombligo. Mis pecas. Mi lunar.
Mis manos,  mis piernas son mías. Todo lo que hay en mí es mío;
Tuyas son las fotos seductoras cógelas,
que te entregarán en tu exilio. Y levanta la vista en un último
brindis y di si quieres: Por tu amor, por tu ruina.

En cuanto a mi escucharé mi cuerpo
con el sosiego de una médica. Nada, nada me hiere
en la ausencia ¡Salvo la soledad
del universo!

   Como la flor del almendro o allende – Editorial Pre- Textos





21 de febrero de 2012

Miguel Ángel Velasco - El Arco iris sobre el camposanto


















El arco – iris sobre el camposanto
¿No te acuerdas, amiga de aquel día
en que vimos alzarse la lluvia
el arco- iris sobre el cementerio?
Extendía su puente sobre el valle
mientras, varada, abajo reposaba
la nave secular del camposanto.
Parecía imposible allí la muerte.
Parecía imposible que no fuesen
a despertar los muertos reclamados
por el inmenso imán del arco-iris.
Toda la fe pusimos con la vista
fija en la breve nave, y esperamos
sobre la lona absortos, en cuclillas,
mientras que, contenida en el impulso
la proa parecía que aguardase
una ola propicia del sembrado.

-Antología -La mirada sin dueño - Editorial Renacimiento
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