22 de agosto de 2012

Poema de Yelena Schwartz - La bestia - flor

(17 May 1948 – 11 March 2010) 


La bestia - flor

El presentimiento de la vida vive hasta la muerte.
Un fuego helado recorrerá los huesos abrasándolos,
cuando en el día de San Pedro la cristalina llovizna
se infiltre en el viraje del verano.
Están a punto de brotar las flores rojizas,
en las costillas, cerca de la clavículas, en la cabeza,
escribirán en el herbal elena arborea,
se encuentra en la Hyperborea helada,
en los jardines de ladrillo, en la hierba de piedra.
De los ojos surgieron oscuros claveles,
yo soy a la vez arbusto de rosas y de nomeolvides,
como si un jardinero salvaje me hubiera injertado,
una grave lepra floreada.
Yo seré violeta y roja,
purpúrea, amarilla, negra, dorada,
yo seré en la nube zumbante y amenazadora
brevadero de los abejorros.
Cuando yo me marchite, oh dios mío,
quedará como una bola mordida
enfriada y con la piel quebrada,
ya seca, una bestia flor media muerta.


* Hyperborea Con este nombre los antiguos griegos se referían 
    a las tierras donde se encuentra hoy Rusia
















Traducido por Ana Domenech
para La hora de Rusia Poesía contemporánea
Colección Visor de Poesía - Edición bilingüe  por varios traductores 

Poemas del bosque y de la lluvia - Antonio Rigo


Masticando Adelfa por Barcelona - Impagable charla de
José Corredor Matheos 
Cuando amanece junto al puerto y permaneces.
Cuando la lechosa luz del día
entorna los ojos perplejos de la piel.
Cuando los tambores de los sentidos
golpean humo bajo la noche de tu pecho.
Cuando su ritmo frenético te hace ignorar
la llamada de la cordura de tu corazón.
Cuando llueve y los palacios de la lluvia
hablan enredados a la luz de tu pelo.
Cuando siempre parece demasiado tarde.
Cuando siempre parece demasiado abajo.
Cuando siempre parece demasiado lejos.
Y sabes ya
que el frío de tus manos recientes
puede encender todos los cigarrillos
del diamante.
Es la hora del adiós a las ciudades.
Es la hora del adiós a los números y
a la aritmética absurda de las culpabilidades.
Es la hora de amar la soledad
es la hora -yo soy mío- del bosque encendido.



Poemas del bosque y de la lluvia

Masticando adelfa
Obra reunida 1991 – 2011

Antonio Rigo
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