6 de noviembre de 2012

500 frases lapidarias de personajes célebres en la hora de su muerte (Fragmentos) por Laura Manzanera

¿Es casualidad que la autora de esta peculiar
 recopilacion vista de negro


500 frases lapidarias de personajes celébres en la hora de su muerte

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Satanás. Satanás. Satanás.

NICCOLÒ PAGANINI, violinista italiano. 27 de mayo de 1840 en Niza (Francia).

Su extraordinaria técnica instrumental asombraba tanto a sus contemporáneos que se llegó a pensar que había hecho un pacto con el diablo para poder tocar con tal virtuosismo. Parece ser que, dado su anticlericalismo y a modo de broma macabra, sus amigos le enviaron un sacerdote en sus últimos momentos. Al preguntarle éste cómo conseguía tocar así el violín, la contestación de Paganini estuvo a la altura de las circunstancias: <>. A continuación, empezó a tocar de una forma endiablada, como si estuviese poseído. El visitante salió huyendo.



***



Lástima tener de morirme... con tantos libros que me quedan por leer.
MARCELINO MENÉNDEZ PELAYO, filólogo y crítico literiario español. 19 de mayo de 1912 en Santander.

Prototipo del erudito del siglo XIX, gozaba de memoria prodigiosa y fue un lector y un escritor infatigable. Falleció en la casa paterna, en cuya biblioteca había logrado reunir más de 45.000 volúmenes que dejaba, como señalaba en su testamento, al Ayuntamiento de Santander.







***

Que Dios ayude a mi pobre alma.
EDGAR ALLAN POE, escritor estadounidense. 7 de octubre de 1849 en Baltimore (Estados Unidos).

Su adicción al alcohol -además de una supuesta drogadicción- contribuyó a su temprana muerte. El día 3 de octubre de 1848, un conocido lo encontró, en la calle, en pleno delírium trémens, y le llevó al Washington College Hospital. Recibió atención médica, pero no recobró el conocimiento y sólo vivió cuatro días más. 


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Al Pie de la Sepultura
Laura Manzanera
Edhasa Editorial

5 de noviembre de 2012

3 poemas de Susana March



Herencia

Yo no te he dado nada que te salve, hijo
         mío...
Ese cuerpo condenado a la muerte,
ese corazón bondadoso y sufridor,
y esos sueños
que te llenan de voces lejanas,
de gritos de angustia...
¡Esos sueños!


 Yo no te he dado nada que te salve, hijo mío


*


Mío

Ven acércate 
dame tu mano. Reposa tu cabeza
 en mis rodillas.
Ven...
Qué dulce tu compañía
Lejos más allá de ti, está el silencio,
la soledad, el frío.
Yo me recojo en ti acerco a tu hoguera 
mis manos ateridas,
¡No me dejes nunca! ¿Qué haré cuando te 
vayas 
con tu mando a la espalda, ¿qué haré?
Pasará una mujer hermosa
 y te irás
Dirás "Madre es la vida"
y no podré ni sabré, ni querré retenerte.
" Es la vida diré"
Ven, acércate
dame tu mano. Reposa tu cabeza
 en mis rodillas.
Ven...

Que hermoso tenerte niño,
entero, mío, esta tarde.

*

El Adolescente

Te empuja el aire
hacia la Vida.
-¡Oh campo
de sangre! ¡Oh, verde rama!
¡Oh flor! Te empuja
hacia la Nada
y eres,
como un arcángel
que juega al fútbol y ama
el recuerdo de los Reyes Magos
en los ojos
de las muchachas.
Eres
interrogante de oro
que cada primavera
enarca
su lomo radiante
sobre el tedio del mundo,
Eres
- ¡Oh claro sol! Oh arcilla
de lumbre -
la esperanza.

 Poemas del Hijo
La Isla de los ratones


Grácias a otra colaboración de Vida dulzura y latido
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