11 de septiembre de 2016

El Sauce - Anna Ajmátova



El SAUCE
Y el manojo de árboles vetustos 
                                       (Pushkin)
Crecí en medio de un silencio de arabescos,
en la habitación infantil y fría de joven siglo.
No me era grata la voz de los hombres,
sólo entendía la del viento.
Yo amaba la ortiga y la bardana,
pero por encima de todo, al sauce plateado.
Agradecido, él vivió siempre junto a mí,
sus ramas sollozantes
cubrían de sueños mi insomnio.
Y, extrañamente le he sobrevivido.
Afuera cercenado permanece
mientras otros sauces con voces alienadas
algo dicen bajo nuestro cielo.
Y yo guardo silencio... como si hubiera muerto un hermano

(Del libro la caña)


***








Anna Ajmátova. Soy Vuestra Voz. Antología.
Selección, prólogo y traducción del ruso Belén Ojeda.
Edición Bilingüe. Ediciones Hiperión, 2005.
Madrid, España.





4 de agosto de 2016

5 Poemas de Bretolt Brecht






Trepar a los árboles


Cuando salgáis de vuestra agua, ya a la tarde
-porque debéis estar desnudos, con la piel suave-,
subid también a vuestros grandes árboles
junto a la brisa. El cielo debe estar mortecino.
Buscad árboles grandes, que a la noche
mezan sus copas negra y blandamente.
Y entre sus hojas aguardad la noche,
rodeada de fantasmas y murciélagos la frente.

Las ásperas hojitas de la broza
os arañan la espalda, que debéis, con firmeza,
apoyar en las ramas; trepad aún,
un poco jadeantes, más arriba, entre la fronda.
Es hermoso mecerse subido en el árbol.
Mas no os mezáis jamás arrodillados.
Debéis ser al árbol lo mismo que su copa,
mecida desde siglos por él al atardecer.


del libro "Hauspostille" ("Devocionario del hogar", 1927)


***

EL LADRÓN DE CEREZAS

Una mañana temprano, mucho antes del primer canto
del gallo,
despertado por un silbido, me asomé a la ventana.
subido a un cerezo -el alba inundaba el jardín-,
había sentado un joven con el pantalón remendado,
que cogía alegremente mis cerezas. Al verme
me saludó con la cabeza, mientras con ambas manos
pasaba las cerezas de las ramas a sus bolsillos.
Largo rato de vuelta ya en mí cama
 le estuve oyendo silbar su alegre cancioncilla.


(De el alma de Sezuán)



Una voz

Entre todo el jardín,
una rosa nos gustó.
¡Qué hermosa había florecido!
En marzo la plantaron,
y no fue en vano, no.
¡Dichosos los que tienen un jardín!
Y cuando soplan los vientos de nieve
y a través de los pinos se les oye silbar,
¿qué nos puede pasar?
Hicimos nuestro techo,
de musgo y paja lo cubrimos además.
¡Dichosos los que pueden tener techo
cuando se oye a los vientos de nieve silbar!


(De Madre Coraje y sus hijos, 1939)
Poesías escritas durante el exilio 1933 - 1947




El humo

La casita entre árboles junto al lago,
del tejado un hilo de humo.
Si faltase
qué desolación
casa, árboles y lago.



***


El cambio de rueda

Estoy sentado al borde de la carretera,
el conductor cambia la rueda.
No me gusta el lugar de donde vengo.
No me gusta el lugar adonde voy.
¿Por qué miro el cambio de rueda
con impaciencia?


(Del libro Elegías Buckow)
Poesías escritas en el último período 1947 - 1956



 Poemas y canciones
Traducciones de
Jesús López Pacheco y Vicente Romano 
Alianza Editorial



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