18 de octubre de 2014

Entrevista y cuentos de Ana Maria Matute



"El que no inventa no vive"
                                     (Ana María Matute)






(Entrevista 5 de Abril 2013)


EL INCENDIO

El niño cogió los lápices color naranja, el lápiz de color amarillo, y aquel por una punta azul y la otra rojo. Fue con ellos a la esquina, y se tendió en el suelo. La esquina era blanca, a veces la mitad negra, la mitad verde. Era la esquina de la casa, y todos los sábados la encalaban. El niño tenía los ojos irritados de tanto blanco, de tanto sol cortando su mirada con filos de cuchillo. Los lápices del niño eran naranja, rojo, amarillo y azul. El niño prendió fuego a la esquina com sus colores. Sus lápices -sobre todo aquel de color amarillo, tan largo- se prendieron de los postigos y las contraventanas, verdes, y todo crujía, brillaba, se trenzaba. Se desmigó sobre su cabeza, en una hermosa lluvia de ceniza, que le abrasó.


***

EL TIOVIVO

El niño que no tenía perras gordas merodeaba por la feria con las manos en los bolsillos, buscando por el suelo. El niño que no tenía perras gordas no quería mirar al tiro en blanco, ni a la noria, ni, sobre todo, al tiovivo de los caballos amarillos, encarnados y verdes, ensartados en barras de oro. El niño que no tenía perras gordas, cuando miraba con el rabillo del ojo, decía: “Eso es una tontería que no lleva a ninguna parte. Sólo da vueltas y vueltas y no lleva a ninguna parte”. Un día de lluvia, el niño encontró en el suelo una chapa redonda de hojalata; la mejor chapa de la mejor botella de cerveza que viera nunca. La chapa brillaba tanto que el niño la cogió y se fue corriendo al tiovivo, para comprar todas las vueltas. Y aunque llovía y el tiovivo estaba tapado con la lona, en silencio y quieto, subió en un caballo de oro que tenía grandes alas. Y el tiovivo empezó a dar vueltas, vueltas, y la música se puso a dar gritos entre la gente, como él no vio nunca. Pero aquel tiovivo era tan grande, tan grande, que nunca terminaba su vuelta, y los rostros de la feria, y los tolditos, y la lluvia, se alejaron de él. “Qué hermoso es no ir a ninguna parte”, pensó el niño, que nunca estuvo tan alegre. Cuando el sol secó la tierra mojada, y el hombre levantó la lona, todo el mundo huyó, gritando. Y ningún niño quiso volver a montar en aquel tiovivo.




Los Niños Tontos
Ediciones Destinos



La puerta de la luna Cuentos completos
Ediciones Destino
Colección Destino Clásicos



5 de octubre de 2014

Un poema 3 Mujeres - Sonia San Román, Begoña Abad, Isabel Bono



 OLORES - Sonia San Román

Quiero ser fabricante de olores
para que la gente
tenga algo distinto
que regalar en los cumpleaños,
en los bautizos, en las bodas
o en las fiestas de guardar.
Quiero vender un frasco que contenga
esencia de olor a tiza blanca,
mezclada con una pizca
de mina de lápiz
recién afilado
para los que añoran la infancia.
Para los atrapados tendré
eau de toilette de gasolina,
sutilmente mezclado
con un toque amargo de cerveza.
Para los tristes olor a palomitas de maíz
y a chocolate con churros.
Para los exiliados en las ciudades
esencia de puchero y sopa de ajo.
Para los ancianos un bálsamo suave
con aroma a recién nacido.
Y para quienes todo tiene el mismo olor,
el mismo sabor,
la misma forma,
les daría un frasco vacío,
como su vida.

(del libro De Tripas Corazón, -Ed. 4 de agosto.-


***






AMANTE CONSENTIDA - Begoña Abad 

Me aventuro a creerte y
te escucho paciente
con la mejor sonrisa
aunque se que me mientes.
Me dices que esta noche
me traerás la luna
como una carta abierta del propio corazón,
en otras ocasiones
me has ofrecido el cielo,
y desiertos ardientes
y tus ojos de plato,
y aunque nunca te creo,
me gustan esos juegos
de amante consentida,
que te exige la sangre
de la más honda herida,
en que me convierte
el duelo del amor.


Del libro “Begoña en ciernes - Ed  “4 de agosto”


***







 PÁNICO ME DAIS - Isabel Bono

benditos

no quiero hablar de amor
para vosotros

no quiero pronunciar palabras dulces

no contéis conmigo para eso

a partir de mañana
dejaré que se escapen los cuervos
que guardaba en el pecho

estáis avisados

DeI Libro Entre Caimanes - Ed 4 de agosto




Aquel agosto de nuestras vidas
y
100 balalas clandetinas 
Ed. 4 de agosto - colección clandestino


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