4 de agosto de 2016

5 Poemas de Bretolt Brecht






Trepar a los árboles


Cuando salgáis de vuestra agua, ya a la tarde
-porque debéis estar desnudos, con la piel suave-,
subid también a vuestros grandes árboles
junto a la brisa. El cielo debe estar mortecino.
Buscad árboles grandes, que a la noche
mezan sus copas negra y blandamente.
Y entre sus hojas aguardad la noche,
rodeada de fantasmas y murciélagos la frente.

Las ásperas hojitas de la broza
os arañan la espalda, que debéis, con firmeza,
apoyar en las ramas; trepad aún,
un poco jadeantes, más arriba, entre la fronda.
Es hermoso mecerse subido en el árbol.
Mas no os mezáis jamás arrodillados.
Debéis ser al árbol lo mismo que su copa,
mecida desde siglos por él al atardecer.


del libro "Hauspostille" ("Devocionario del hogar", 1927)


***

EL LADRÓN DE CEREZAS

Una mañana temprano, mucho antes del primer canto
del gallo,
despertado por un silbido, me asomé a la ventana.
subido a un cerezo -el alba inundaba el jardín-,
había sentado un joven con el pantalón remendado,
que cogía alegremente mis cerezas. Al verme
me saludó con la cabeza, mientras con ambas manos
pasaba las cerezas de las ramas a sus bolsillos.
Largo rato de vuelta ya en mí cama
 le estuve oyendo silbar su alegre cancioncilla.


(De el alma de Sezuán)



Una voz

Entre todo el jardín,
una rosa nos gustó.
¡Qué hermosa había florecido!
En marzo la plantaron,
y no fue en vano, no.
¡Dichosos los que tienen un jardín!
Y cuando soplan los vientos de nieve
y a través de los pinos se les oye silbar,
¿qué nos puede pasar?
Hicimos nuestro techo,
de musgo y paja lo cubrimos además.
¡Dichosos los que pueden tener techo
cuando se oye a los vientos de nieve silbar!


(De Madre Coraje y sus hijos, 1939)
Poesías escritas durante el exilio 1933 - 1947




El humo

La casita entre árboles junto al lago,
del tejado un hilo de humo.
Si faltase
qué desolación
casa, árboles y lago.



***


El cambio de rueda

Estoy sentado al borde de la carretera,
el conductor cambia la rueda.
No me gusta el lugar de donde vengo.
No me gusta el lugar adonde voy.
¿Por qué miro el cambio de rueda
con impaciencia?


(Del libro Elegías Buckow)
Poesías escritas en el último período 1947 - 1956



 Poemas y canciones
Traducciones de
Jesús López Pacheco y Vicente Romano 
Alianza Editorial



9 de julio de 2016

5 Poemas de Almudena





Al alba 
la soledad es tan bella y tan fría
como el rocío que se duerme
en las plumas de los pájaros.

Quisiera abrir la ventana
y enredarme en la hiedra rojiza
de este invierno que apenas ha nacido
y que ya duele.

Convertirme en raíz
y llegar con la lluvia
hasta el fondo del vientre del bosque.

Tocar la rosa que me espera
detrás de la niebla.


***


Hoy en la siesta
un molinillo de viento
me ha puesto en el sueño
un beso
en el hueco de mis caderas,
en el dorso de mis muñecas
y,
en el beso,
gotas al olor a sal de tus brazos.

(Así eran los regalos que solíais hacerme,
tú y el Mediterráneo
cuando llovía y me echabais de menos
y queríais anclaros para siempre
en la cruz de Malta de mi pecho).

(De Calendario)


***


Anoche soñé que una riada de angorina
celeste rompía el cristal de la ventana
y entraba en mi cuarto.

Me arrastró hasta la tierra
donde germina el sol.

Donde presencié
montada en un caballo negro,
el alzamiento de las aves.



***


Yo sé que me quieres mucho,
Daniel,
aunque a veces me prohíbas seguirte.

Lo sé
porque esta mañana
cuando daba un paseo por el campo
me cercaron las palomas,

Ahora llueve

y el bosque se agita en los ojos del ciervo.

 
(De El libro de Tamar)


***


Este hombre que ahora cerca mi cuello

Este hombre que ahora cerca mi cuello
con su sabia muralla de labios
quizá abandone de pronto la almena,
quizá desaparezca para siempre.

Porque tiene un tacto en la mirada
que recuerda las plumas de los pájaros.


(De Usted)




Almudena Guzman 
El Jazmín y la noche Poesía reuida  (1981 - 2011)
Visor Libros


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