12 de septiembre de 2012

Poemas de David González




EL TIGRE

Javi tenía tatuado
un tigre en el antebrazo.
Bueno, n o sé si era
un tigre o un leopardo,
algo así,
y se chutaba en las pintas
de la piel del animal
porque de esa forma
no se le notaban las marcas.
Y así siempre.
Hasta que un día
el tigre se cansó,
y le comió el brazo
de un mordisco.



*



¿POEMAS?

Cualquiera
que lea las cartas
que le mando
a mi madre
pensará
que se las escribo
desde un  hotel
de cinco estrellas.





*




SIN COMENTARIOS

El teléfono de mi casa
suena constantemente.
Mi madre deja
lo que esté haciendo y,
con el corazón en un puño,
corre a descolgarlo,
pensando siempre que quien llama
soy yo.

¿Diga?

Y   una voz al otro lado de la línea,
no siempr e la misma voz,
responde:

¿Con quién hablo?

¿Es usted la madre  del ladrón?

¿No está él? ¿No está  el ladrón?

¿No puede ponerse?




El Demonio te coma las orejas 1997 - 2008
 Glayíu Editorial

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