1 de mayo de 2014

Huérfano salvaje - Allen Ginsberg




Huérfano salvaje

apaciblemente madre
lo lleva a pasear
por la la vía férrea y por el río
— él es el hijo del fugitivo
ángel del autos preparados —
y él imagina autos
y los conduce en sus sueños,

tan solitario creciendo entre
los automóviles imaginariois
y almas muertas de Tarrytown

        para crear
con su propia imaginación
la belleza de sus salvajes
antepasados — una mitología
que no puede heredar.

¿Alucinará más tarde
a sus dioses? ¿Despertando
entre misterios con
un demente destello
de recuerdo?

El reconocimiento —
algo tan raro
en su alma,
conocido tan sólo en sueños
— nostalgias
de otra vida.

Un asunto del alma.
Y los heridos
perdiendo sus heridas
en su inocencia
— una verga, una cruz,
una excelencia del amor.

Y el padre se lamenta
en una posada de mala muerte
complejidades de memoria
a mil de millas
de distancia, sin saber
del inesperado
joven desconocido
vagabundo hacia su puerta.









traducción Rodrigo Olavarria
Aullido - Editorial Anagrama


1 comentario:

  1. Estremecedor poema. No lo conocía, gracias por compartirlo.

    María

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