16 de diciembre de 2011

Letras de Canciones y Videos - Ismael Serrano














Disco: Acuérdate de vivir

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

PODRÍA SER

Contando monedas para comprar cigarros,
regreso a mi casa, sumando derrotas.
Vuelvo sin excusas, sin paz ni trabajo,
y a nuestro futuro le arrancan las horas.
Y en casa me espera
mi razón de vida,
el calor de hogar.
Llevo la vergüenza,
las manos vacías,
la precariedad.


Ella sonreirá, "saldremos adelante".
A pesar del tiempo sigue siendo bella.
La miro y recuerdo. No siempre los planes
salen como sueñas, eternas promesas.
Estoy cansado
de tropezar siempre,
del “ya le llamaremos”.
Quizá mañana
cambie nuestra suerte
y acabe este invierno.


Podría ser jardinero en Marte,
médico de flores, poeta ambulante
deshollinador volando en tejados,
probador de espejos o un pirata honrado.
Quisiera ser hombre al fin al cabo.


Podría ser quizá delineante
de columpios rojos, un gran nigromante,
un cantor de nanas, quizá buhonero
y vender palomas, pócimas y ungüentos.
Pensándolo bien, me conformo con menos.


Enchufo la radio, no hablan de nosotros.
La luz de la aurora se vierte en la acera.
Ella me da un beso, yo me hundo en sus ojos.
"Suerte" me susurra y cruzo la puerta.
Quizá fuera encuentre
por fin la respuesta
o mi exculpación.
Llueve mientras sueño,
quizá cuando vuelva
haya salido el sol.


Podría ser cartero de Neruda,
pescador de estrellas navegando en la luna,
piloto de cometas, explorador de abismos,
quizá recolector de gotas de rocío.
Quisiera ser un hombre, es poco lo que pido.


Podría ser quizá delineante
de columpios rojos, un gran nigromante,
un cantor de nanas, quizá buhonero
y vender palomas, pócimas y ungüentos.
Pensándolo bien, me conformo con menos.

Podría ser jardinero en Marte,
médico de flores, poeta ambulante
deshollinador volando en tejados,
probador de espejos o un pirata honrado.
Quisiera ser hombre al fin al cabo.



http://www.youtube.com/watch?v=bzTSD_SVtHA&ob=av3n








Disco: Los paraísos desiertos

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano



LA HUIDA

Ella tiene quince primaveras, pocas mentiras que contar,
dos pendientes de primero y aún no ha visto el mar.
Mientras lo espera sobre la acera, se derrumba el mundo.

Él tiene dieciseis agostos y una nube que robó,
y versos de Extremoduro volando en la habitación.
Mientras la sueña copia un poema que luego hará suyo.

Y como cada tarde, la ciudad se detiene en el instante
en el que él la pasa a recoger.
"¿Qué tal en clase?". "Llegaste tarde". "No me riñas, ven".

Y ella aprieta contra el pecho la carpeta, y en el cielo
anémonas de humo, antenas de coral.
"Si quieres, mi vida, te rapto yo un día, te llevo a ver el mar".

Una tarde como otra cualquiera él la pasará a buscar
con el alma en un pañuelo, con el coche de papá.
"Sube al barco, niña. Ésta es la huida que te prometí".

Ojalá que tengan suerte, tal y como lo soñamos,
y al paraíso les lleve la Nacional 4.
"Amor, ¿por qué lloras? ¿Qué es lo que te pasa?" "Será que soy feliz".

Y nada más pasar Despeñaperros se les echa encima el sueño
y las ganas de compartir sudores.
"Paro y nos dormimos". Fuera queda el frio con la oscura noche.

Al rato, el coche queda lleno de vahos y de vuelos,
en playas infinitas, carretera sin fin.
Arenas desiertas, mil atardeceres que acaban en ti.

No será la luz del alba lo que los despertará,
ni una gran ola rugiendo, no será el olor a sal:
una pareja de picoletos pegándoles voces.

Como el cristal de los sueños, de camino al cuartelillo.
Se han quebrado un par de vidas entre broncas y gritos.
¿A quién se le ocurre? Se deshace una nube y una ola se rompe.

Y ya de vuelta a la ciudad, donde nunca sabe a sal,
la piel y la lluvia, que a veces te besa,
se van para casa, escuchan aullidos, golpes que no cesan.

Los viejos les prohibieron la salida, el tiempo fue arando sus vidas,
quemando poemas, carretera sin fin.
De vuelta hacia casa mil atardeceres que acaban sin ti.

La ciudad se siguió derrumbando, en la acera mientras tanto

anémonas de humo, antenas de coral.
Él se pierde en la bruma, ella sólo recuerda cuando mira el mar.


Le asalta la duda de estar viva y recuerda alguna huida
cuando aún no sabía mentir.
"Amor, ¿por qué lloras? ¿Qué es lo que te pasa?" "Será que soy feliz".

 

 

http://www.youtube.com/watch?v=McISKf4OANM&ob=av3e

15 de diciembre de 2011

Jorge Riechmann - Poemas


En la isla nuncaira, las cabras eran felices


Uno: Estamos en peligro, un peligro mortal.
Dos: ya casi no podemos distinguir entre lo que nos acaricia y lo que nos aplasta;
de forma que el trabajo a los márgenes del horror cobra una delicadeza de miniatura persa.
Tres: no voy a renegar mi trabajosa fidelidad a la frágil carne humana, con todos sus sudarios y
todas sus resurrecciones, con todas sus humillaciones y todas
sus epifanías. No voy a renegar.

*



On Liberty    


Implacable la orquídea, pero no imposible.



*




Alabanza dialéctica

Creemos en los milagros, pero no en la magia.




*




Todas las promesas de paraíso son falsas

Cualquier lugar puede ser el paraíso, también éste.




Conversaciones entre 
alquimistas - Tusquets editores

14 de diciembre de 2011

Bob Dylan - Entrevista

Entrevista realizada por el Diario El Mundo a Bob Dylan el 20 de Abril de 2009



Pregunta.- Volviendo a la canción que escribió para la película que mencionó anteriormente, 'Life is hard' tiene la formalidad de una balada antigua de Rudy Vallee o de Nelson Eddy empezando justo en mitad del octavo compás ('Ever since the day...'). ¿Le parece que al empezar una canción de ese modo respeta más las reglas?

Respuesta.- Claro, intento respetar las reglas. A veces puedo llegar a cambiar de estructura dentro de la misma canción, pero luego esa otra estructura también tiene sus propias reglas. Combino ambas, y veo lo que funciona y lo que no. Tengo un repertorio de estructuras limitado. Algunas fórmulas son demasiado complejas y no quiero ni tocarlas.

P.- Hablemos de 'Forgetful Heart' ¿Cómo decidió ponerle un banjo de los Apalaches a un blues en modo menor? ¿Es algo que planeó con tiempo o se le ocurrieron en el estudio?

R.- Creo que probablemente surgió en el estudio. Pero un banjo tampoco estaría fuera de lugar. 'Fotgetful Heart' tiene una modalidad menor. Es como 'Little Maggie' o como 'Darling Cory', así que no hay razón por la que un bajo no encaje o no suene bien.

P.- Escribió muchas de esas canciones con Robert Hunter. ¿Cómo funciona ese proceso?

"No, estoy bien así. No estoy exactamente obsesionado con escribir canciones. Hunter y yo nos conocemos desde siempre. Somos de la misma vieja escuela, así que tiene cierto sentido"
R.- No hay ningún proceso. Simplemente lo haces. Es como conducir un coche. A veces te apartas del volante y dejas que otra persona pise el acelerador.

P.- Hunter y usted hace mucho que se conocen. ¿Recuerda cuándo se conocieron?

R.- Fue o en el 62 o el 63 cuando yo tocaba en la Bay Area. Puede que más exactamente fuera en Palo Alto, en Berkley o en Oakland. En aquel entonces yo tocaba en todos esos sitios y puede que nos conociéramos allí. Sé que para entonces él ya estaba.

P.- ¿No tocaba Hunter en una banda de 'bluegrass' con Jerry García?

R.- Sí, o eso o estaba en una 'jug band' [un grupo que emplea instrumentos caseros].

P.- ¿Ha pensado alguna vez en escribir algo con compositores de Nashville?

R.- Nunca lo he pensado.

P.- Neil Diamond hizo un álbum hace unos años en el que escribió algunas canciones junto a compositores de Nashville.

R.- Sí, puede que le haya funcionado. No creo que me funcionara a mí.

P.- ¿No lo cree?

R.- No, estoy bien así. No estoy exactamente obsesionado con escribir canciones. Hunter y yo nos conocemos desde siempre. Somos de la misma vieja escuela, así que tiene cierto sentido.

P.- ¿Escucha muchas canciones?

R.- Sí, a veces.

"Zevon era un músico entre músicos, pero un músico torturado. Está todo en su tema 'Desperado under the eaves"
P.- ¿Quiénes son sus compositores favoritos?

R.- Buffett, supongo. Lightfoot, Warren Zevon, Randy, John Prine, Guy Clark. Ese tipo de compositores.

P.- ¿Qué tipo de canciones le gustan de Buffett?

R.- 'Death of an unpopular poet'. Tiene otra que se llama 'He went to Paris'.

P.- Usted y Lightfoot se conocen de siempre. ¿Cuáles sus canciones preferidas?

R.- 'Shadowa', 'Sundown', 'If you Could read muy mind'. No se me ocurre ninguna que no me guste.

P.- ¿Conoció a Zevon?

R.- No muy bien.

P.- ¿Qué le gustaba de él?

R.- 'Lawyers', 'Guns and Money', 'Boom Boom Mancini'. Material del duro. 'Join me in L.A.' se mueve entre lo sincero y antiguo. Sus patrones musicales son muy buenos, quizá porque tiene formación clásica. Puede que haya tres canciones distintas dentro de cada tema de Zevon, pero están todas conectadas casi sin esfuerzo. Zevon era un músico entre músicos, pero un músico torturado. Está todo en su tema 'Desperado under the eaves'.

Randy Newman y John Prine

P.- ¿Y de Randy Newman?

R.- Sí, Randy. ¿Qué se puede decir? Me gustaban las canciones de sus comienzos, 'Sail away', 'Burn Down', 'The cornfield', 'Lousiana', cuando hacía cosas sencillas. Canciones tipo Bordello. Lo considero un príncipe Coronado, el claro heredero de Jelly Roll Morton. Su estilo es engañoso. Él es tan relajado que puedes llegar a olvidarte de que está diciendo cosas importantes. Randy está vinculado a otra era y yo también.

"Una figura de culto... eso tiene connotaciones religiosas. Suena excluyente y elitista. La gente tiene diferentes niveles emocionales"
P.- ¿Y de John Prine?

R.- El material de Prine es puro existencialismo proustiano. Desvaríos del medio oeste americano a la enésima potencia. Pero escribe canciones preciosas. Recuerdo cuando Kris Kristofferson le introdujo en la escena. Toda esa historia sobre Sam Stone el soldado yonqui y Donald and Lydia, en la que la gente hacía el amor a kilometros de distancia. Sólo Prine es capaz de escribir así. Si tuviera que elegir alguna de sus canciones, tendría que ser... Lake Marie. No recuerdo a qué álbum pertenece.

P.- Muchos de los intérpretes de su generación parecen comerciar con la nostalgia. Tocan la misma canción y de la misma manera durante 30 años. ¿Por qué usted nunca ha hecho eso?

R.- Si lo intentara, no podría. Esa gente de la que habla tienen grandes éxitos. Empezaron como inconformistas y ahora gobiernan el mundo. Canciones festivas. Música para una gran cena. Material comercial que suena de forma omnipresente en nuestra cultura. Mi material es diferente del de esa gente. Es más desesperado. Daltrey, Townshend, McCartney, The Beach Boys, Elton, Billy Joel. Todos ellos hicieron canciones perfectas y así es como tienen que tocarlas... exactamente de la manera en que la gente las recuerda. Las mías nunca fueron perfectas. Sería absurdo intentar repetirlas. De todas formas, no soy un artista de comercial.

P.- Entonces, ¿qué tipo de artista es?

"Hoy, la prisa loca del mundo destruiría una música tan delicada. Incluso si hubiera sobrevivido al swing y al jazz, nunca habría podido con Dr. Dre"
R.- No estoy seguro. Quizás 'byronesco'. Mira, cuando yo empecé, la cultura predominante eran Sinatra, Perry Como, Andy Williams, 'Sonrisas y lágrimas'. No había manera de encajar ahí y, por supuesto, tampoco la hay ahora. Algunas de mis canciones han pasado a la escena comercial, pero siempre interpretadas por otros artistas.

P.- ¿Alguna vez ha intentado encajar?

R.- No, en realidad, no. Provengo de la música folk tradicional y esa es la estética arquetípica y cotidiana que he vivido. Es su dinámica natural. No podría haber escrito canciones para el Brill Building [la mayoría de los editores de música contaban con oficinas en ese edificio] ni aún habiéndolo intentado. Cualquier cosa que suene a pop no podía hacerla antes ni puedo ahora.

P.- ¿Eso quiere decir que es usted un creador alternativo? ¿Se considera una figura de culto?

R.- Una figura de culto... eso tiene connotaciones religiosas. Suena excluyente y elitista. La gente tiene diferentes niveles emocionales. En especial cuando se es joven. Por aquel entonces supongo que muchas de mis influencias podían ser consideradas excéntricas. Los medios de comunicación no tenían un alcance excesivo así que me sentía más atraído por los músicos ambulantes que me cruzaba en mi camino. Artistas secundarios de bluegrass, el cowboy negro con perneras que hacía trucos con el lazo. Miss Europa, Quasimodo, la Mujer Barbuda, el personaje mitad-hombre mitad-mujer, los deformados y los jorobados, Atlas el enano, los faquires, los profesores y los predicadores, los cantantes de blues.

La dignidad la aprendí de ellos. Y la libertad, los derechos civiles y humanos. Cómo estar en paz con uno mismo. Los demás estaban más interesados en los coches de choque y las montañas rusas. Para mí eso era una pesadilla. Con todo ese mareo y la artificialidad. Las miserias de la vida. No tenía sentido ni parecía real. Lejos de la calle principal era donde estaba la fuerza de la realidad. Al menos eso me parecía a mí. Cuando me fui de casa, esos sentimientos no cambiaron.

Su nuevo disco

P.- 'Life is Hard' viene de una tradición que casi desapareció con la popularidad del swing, el blues y el rock and roll. Recuerdo que Leon Redbone dijo una vez que el punto de inflexión en la música del siglo XX no fue en los 50 con la llegada del rock, sino cuando el swing y el jazz desplazaron a las baladas de salón con piano al final de los 20 y principios de los 30. ¿Alguna vez ha deseado que ese estilo antiguo hubiera permanecido más tiempo?

R.- Hoy, la prisa loca del mundo destruiría una música tan delicada. Incluso si hubiera sobrevivido al swing y al jazz, nunca habría podido con Dr. Dre [famoso rapero afroamericano]. Las cosas cambiaron económica y socialmente. Dos guerras mundiales, el crash del 29, la Depresión, la revolución sexual, el techno-pop. ¿Cómo podría sobrevivir nada? No se puede imaginar esas baladas de piano de salón saliendo de los edificios de oficinas, torres. Ese tipo de música existió en un estado de vida más atemporal. A mí las baladas de salón con piano me encantan. En mi pueblo, al caminar por las calles en las noches tranquilas de verano, a veces se escuchaban canciones de salón saliendo de las puertas o de las ventanas abiertas. La madre o la hermana de alguien tocando la partitura de 'A bird in a guilded cage'. Yo intenté evocar esa sensación una vez en una canción que sí llamé 'In the summertime'.

P.- Nadie esperaba un álbum de Dylan en este momento. He oído incluso que la discográfica también se sorprendió. ¿Cómo sabe cuándo es el momento de entrar en el estudio y hacer un álbum nuevo?

R.- Uno nunca lo sabe. Es sólo que a veces piensa: "Si no lo hago ahora, no lo haré nunca". Este álbum en particular tenía que salir en algún momento durante el otoño. Septiembre u octubre, con el lanzamiento de la película. Lo hicimos el año pasado y tenía que estar reposando un año. Pero luego los chicos de la discográfica lo oyeron y decidieron que les gustaría sacarlo al principio de la primavera y no esperar a la película.

P.- No utiliza usted un registro muy alto en estas canciones, es mayoritariamente imágenes y lenguaje del día a día. ¿Decidió contener la poesía esta vez? ¿Era lo que exigía el estilo musical?

R.- No sé si estoy de acuerdo. No es fácil definir lo que es poesía. Hank Williams también utilizaba un lenguaje sencillo.

P.- 'It's all good' es una canción formidable. Utiliza esta frase típica como un gancho y describe un mundo que es cada vez más oscuro y más miserable con cada estrofa; es curioso y da miedo a la vez. ¿Cómo comenzó esa canción?

R.- Probablemente al oír la frase demasiadas veces.

P.- Todas las chicas que se llaman Roxanne sienten una conexión con Sting. Todas las que se llaman Alison piensan en Elvis Costello cantándoles a ellas. ¿Espera usted conocer a muchas Jolenes?

R.- Uf, dios. Espero que no.

P.- ¿Hay alguna posibilidad de que su Jolene sea la misma mujer que hizo enfadar tanto a Dolly Parton?

R.- ¿Se refiere a la mujer pelirroja con los mechones brillantes?

P.- ¡Sí! Cuya sonrisa es como un suspiro de primavera.

R.- Ah, sí, la recuerdo.

P.- ¿Entonces es la misma?

R.- Es otra señora.

P.- Al final de Jolene he notado que empiezan a aparecer esas frases de guitarra. Le había visto hacerlo en directo, pero nunca lo había escuchado en ninguno de sus discos. Supongo que quien toca es Donnie.

R.- Sí, lo es. Son frases en las que combino el sonido del órgano y la steel guitar [guitarra con cordaje de acero].

P.- Tony, su bajista ha estado con usted... ¿Cuánto tiempo ya?

R.- Uff, no lo sé, probablemente mucho tiempo. Quince o 20 años.

P.- ¿Y su batería, George?

R.- No tanto como Tony pero más que mi último batería.

P.- ¿De dónde ha salido George para tocar así?

R.- George es de Lousiana, de Nueva Orleans.

P.- No hay personajes en este álbum como los que hay en 'Desolation Row', excepto quizá por Judge Simpson en 'Shake, shake mama'. ¿Podríamos decir que es una de esas figuras arquetípicas como Cenicienta o Shakespeare?

R.- Ah, totalmente. Es un juez de caza de zarigüeya [alguien que se las sabe todas].

P.- En 'It's all good' aparecen algunos cantantes invitados. Neil Young y Alicia Keys ya han participado en sus álbumes recientes. ¿Cree que ahora todos sus amigos músicos vendrán pidiéndole apariciones? Una vez que se mete uno en ese lío, ¿cómo se sale de ella?

R.- Bueno, esas personas son arquetipos también. Puede que ellos no se vean como tales, pero lo son. Representan una idea.

'Se puede escribir una canción sobre cualquiera'

P.- ¿Se puede escribir una canción sobre cualquier persona?

R.- Apuesto a que sí, claro.

P.- ¿Cómo se implica a Stevie Wonder en una canción?

R.- Cuando Stevie Wonder grabó 'Blowin in the wind' / I was playing cards/ I was drinking gin/

P.- ¿Sería capaz de escribir una canción como las de Stevie Wonder?

R.- Podría escribir una como 'Superstition' pero no podría escribir una como 'Sir duke'.

P.- ¿Podría escribir una canción sobre George Bush?

R.- Bueno, seguro. George es un nombre con el que es fácil rimar.

P.- En la canción 'I feel a change coming on', el personaje dice...

R.- Un segundo, Bill. No soy un dramaturgo. Los personajes de mis canciones son odos, yo pensaba que ya lo habíamos hablado.

P.- ¿Qué exactamente les hace ser usted?

R.- Es la manera en que uno dice las cosas. Las cosas que uno dice no son necesariamente las que hacen que uno sea quien es.

P.- De acuerdo, creo que la frase dice: "Veo a mi chica acercarse, va caminando con el cura del pueblo/siento que acerca un cambio".

R.- Sí, pero dice mucho más.

P.- Bien, pero esa es la parte que recuerdo. Entiendo que el tipo, o usted, está hablando de liarse con alguien y de sentirse bastante bien por ello. Considerando lo mal que lo han hecho pasar las mujeres a los hombres, o a usted, en otras canciones del álbum, podemos leer esta parte como un final feliz o una señal de que se acerca un peligro. ¿Qué posibilidades hay de que un hombre en 'Feel a change' sea feliz y coma perdices?

R.- Puede que lo esté analizando demasiado. Esta canción no es un cuento de hadas. Hay grados de felicidad. Uno pasa de un grado a otro y vuelve de nuevo al anterior. Es difícil ser completamente feliz cuando los que están a nuestro alrededor sufren o pasan hambre. Pero sé a lo que te refieres. Te refieres a llegar al ocaso esperando que todo lo que has hecho permanezca más de lo hayas vivido.

P.- ¿Es ése el punto de vista del hinduismo?

R.-Quizá lo sea.

P.- Muchos artistas le dan las gracias a Dios por su música. ¿Cómo cree usted que se siente Dios al respecto?

R.- No soy el más apropiado para contestar esa pregunta. Parece que la gente ofrece agradecimiento donde se exige agradecimiento.

P.- ¿Cómo cree que será la acogida de este nuevo disco?

R.- Sé que a mis fans les gustará. Aparte de eso, no tengo ni idea.



Para ver el artículo original de el Diario El Mundo pinchar el enlace:
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/04/20/cultura/1240226487.html

13 de diciembre de 2011

Jorge Espina - Derrotas

 DERROTAS



      -    Ya viene el puto viejo de los cojones a dar por el culo.

Son las siete de la mañana. Estoy limpiando la piscina del hotel. Aspirando la suciedad que durante la noche se ha ido posando en el fondo. Apenas he empezado cuando algunos clientes se acercan a las pilas de hamacas y tras colocar las que necesitan en su lugar preferido, las reservan posando sobre ellas sus toallas.  Después, regresan con ojos somnolientos  a sus habitaciones, como si fuesen zombis en  un film de terror serie b.

Lo he visto venir de lejos,  en cuanto le eché el ojo encima ya supuse que vendría a tocarme los huevos. Estos viejos del carajo siempre  se acercan gimoteando y tratando de darte pena, pero lo que es conmigo lo tienen claro.

       -     ¿Qué hay abuelo?

El viejo comienza a hablarme en inglés mientras hace gestos con las manos. Le contesto:
-      I don`t speak  English abuelo, go to reception please.

La puta momia de los demonios me mira en silencio con una extraña sonrisa, mezcla de tristeza, cansancio y esperanza.  Estira los dos brazos hacia delante y me muestra sus manos. Manos que tiemblan como helechos azotados por el viento. Manos llenas de arrugas, con los dedos deformados por la artritis, surcadas por venas prominentes, cánulas de plástico bajo la piel. Unas manos morenas que me resultan familiares. Las manos de un hombre de campo.

       -      All right abuelo, you win.

Apoyo sobre el borde de la piscina la pértiga de aluminio con la que hace un instante  movía el carro del aspirador y sigo al viejo hasta la sombrilla, la sombrilla que él es incapaz de abrir y que yo suponía atascada. Abro la sombrilla con la misma facilidad con la que abriría un paraguas, de lo que deduzco que el viejo chocho debe de estar con un pie aquí y otro allá.

El muy carcamal se queda mirando la placa de identificación que cuelga de mi camisa.

      -      Grasiass John, muy grasias.

      -   Se dice gracias, - le contesto de mala manera- y mi nombre es Juan y no                                              John.

Muevo lentamente la pértiga con la mirada perdida en el fondo de la piscina. Sigo viendo esas manos, como si en ellas se ocultase un secreto labrado en la piel por la erosión del tiempo.

De vez en cuado observo al viejo con disimulo. Hace rato que está intentando levantar una hamaca. Si no tenía fuerzas para abrir la sombrilla, mal va a levantar una tumbona mucho más pesada, ni siquiera es capaz de elevarla unos centímetros.

      -      Hey Grandpa, ¿que no ves que te vas a herniar?
   
      -      Grasias mucha grasia.
      -      Tú si que tienes grasia cabrón.

Levanto la tumbona y la coloco debajo de la sombrilla que hace  tan solo un instante he abierto.

Me voy de nuevo a la piscina con la esperanza de que me dejen trabajar de una puta vez.
Por el rabillo del ojo veo que el viejo coloca una toalla sobre la hamaca .

Mieeeeeeerda, no me había dado cuenta de que traía dos. El viejo vuelve a acercarse a la pila de tumbonas con la otra toalla colgando de los hombros, otra vez la misma historia.

      -      Tranquilo fiera, que yo te ayudo, aunque me hagas perder toda la maldita mañana.

     -      Grasias muy…

     -      ¡Gracias, coño, se dice gracias, muchas gracias, gracias por su ayuda, gracias por su atención, es usted muy amable, gracias por ser un pringao! Si no le importa me vuelvo a mi trabajo que es limpiar la piscina y no cuidar de viejos colgaos  que no van a comer el turrón este año.

El viejo me mira durante unos segundos con ojos que reflejan sorpresa, después, su mirada vuelve a ser la misma de antes: tristeza, cansancio, postración.

Se sienta en una de las hamacas, inclina el cuerpo hacia delante, enciende un cigarrillo y expulsa el humo lentamente por la nariz.

Lo observo mientras hago mi trabajo, lleva unas típicas zapatillas a cuadros, de las de andar por casa de toda la vida, un viejo pantalón de corduroy marrón, una camisa de manga larga y una cazadora con la cremallera subida hasta el cuello. Estamos a 28 grados de temperatura.

Lo que quita el frío, quita el calor, solía decir mi abuelo. Mi abuelo se pasaba el día fumando mientras hacía las labores del campo. Si mi abuelo viviera tendría aproximadamente su misma edad, su misma piel, sus mismas manos.
Sólo la tierra tiene razón, diría. El abuelo luchó en una guerra. La tierra nunca se equivoca, diría. Al terminar la guerra pasó más de dos años escondido bajo un pesebre. La tierra siempre dice la verdad diría. En una cuadra, con las bestias. A veces, por las noches, se abrazaba a un ternero para sentir su calor y espantar la soledad.

Resistir, resistir el frío  invierno, imaginando que afuera, la nieve hace sentir a la tierra el mismo dolor en sus raíces, en sus extremidades. Resistir la humedad, el hambre y sobre todo, resistirse al fracaso y la derrota que van pegándose a la piel como el olor del establo, un olor que llena también el paladar, un olor-sabor a bestia, un sabor-olor animal.
Quizás el viejo también luchó en alguna guerra, es posible que combatiera por la libertad de su pueblo. Por su edad, incluso pudo luchar en las brigadas internacionales, quién sabe si codo con codo con mi abuelo.

Me empieza a caer bien el puto viejo, no es tan arrogante como sus compatriotas, de hecho, cuando lo veo en el bar, entre sus paisanos, es el único que desentona, todos beben lo mismo y mientras toman el sol en las tumbonas parecen doradas expuestas en el mostrador de una pescadería, todos iguales, como si hubiesen sido criados en granjas marinas, como lubinas de acuicultura.

Dos años sepultado en vida, alimentándose por las noches con pan de maíz, escuchando todos los días a sus hijos y sobrinos cantar el Cara al sol en el recreo, en la vieja y pequeña escuela, a escasos veinte metros de la cuadra.

Entregarse después de dos años de sepultura, flaco, famélico, enfermo, cansado de mascar barro, estiércol  y heno. Los buenos informes de vecinos que lucharon por un Dios que murió en la contienda, por una España “una”, “grande”, “libre”. La oferta del perdón total si se afiliaba a la Falange, los tres años en campos de concentración por negarse, y el regreso a esa tierra que siempre tiene razón, el regreso a la lógica de las lechugas y las patatas.

Pasan los días y poco a poco el viejo inglés parece ayudarme a recuperar mi humanidad.
La humanidad perdida cuando comenzó la sensación de fracaso,  el sentimiento de derrota de quien ha perdido su guerra con la vida.

Es sábado, la mayoría de los clientes han agotado la pequeña tregua con su miserable existencia y amontonados en recepción esperan junto a sus maletas a que llegue el autobús.  Veo al viejo junto a la puerta, apunto de salir ya a la calle. Me despido de él levantando la voz por encima de todo aquel maldito gallinero inglés: - Bye, bye grandad, muy grasia, have a nice trip! El viejo sonríe y levanta su brazo izquierdo con el puño cerrado en alto, yo imito su gesto, hasta que él extiende su dedo corazón y exclama, apunto de desaparecer ya de mi vida:
   
-      Fuck you John! fuck  you a thousand times.





Viscerales- Antología de relatos-
Ediciones del viento

12 de diciembre de 2011

Miguel Ángel Velasco - El Hospital

Los Pinares rodeaban el rotundo edificio
y hay grandes ventanales con despejadas vistas:
La catedral al fondo, Bellver a la derecha
y esa lengua de mar que escuece las heridas.

Enfermeras solícitas tutean a los viejos
los médicos nos miran al trasluz las entrañas
y algún cura se arrastra como viejo vampiro
de cuarto en cuarto pálido famélico de almas.

Gota a gota se escurre la lágrima de suero
y el viejo se pregunta ¿Dónde se fue la vida?
En la cama de al lado desde unos ojos fijos,
alguien clava en los nuestros su mirada cansina.

Y , sin embargo afuera pasan cosas rebullen
los coches incesantes con sus gente inquietas
y tras de las persianas de los pisos cercanos
tal vez hasta retocen fogosas, las parejas.

Mientras, en los pasillos persiste un olor denso
como una rancia mezcla de sopa y formol.
Cae la noche intensa sobre la blanca mole
del hospital y el hombre ya es solo su dolor.

Apagada la luz, queda en los corredores
el tenue reverbero de las luces piloto
que arrojan en penumbra sobre el suelo encerado.
un siniestro reflejo como de velatorio.

El Hospital se calla tan sólo se oye
sonar el tintineo trémulo de la orina,
chirriar las manivelas de las camas de aquellos
que ensayan todavía la postura propicia.

La madrugada llega herida de gemidos
y no hay nada que calme a la fiera retahíla.
Y mientras, la morfina dormita en las neveras
y el alba es una monja con las manos vacías.

Vuelve hacerse el silencio, tan sólo interrumpido.
por un rumor urgente de batas de enfermeras.
Poco a poco se oyen chirridos de persianas.
Y el sol dora despacio la cama recién hecha.





El Hospital (Miguel Ángel Velasco -La vida desatada 1992-1999)
PRE-TEXTO. Poesía


Miguel Ángel Velasco (Palma de Mallorca) , 1963 – Palma de Mallorca, 1 de octubre de 2010
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