20 de agosto de 2012

Poética de Avelino Hernández



El Amor

He vuelto a bajar a la mansión del viejo poeta de las canciones amargas.
Un enjambre de mirlos canta a estas horas de la mañana en las acacias.
Le encuentro componiendo con sus manos un techo de enramadas
descarriadas en la escalera al jardín. junto a la fuente mansa.

Ayer hablamos del amor - le digo -
(es la hora del ángelus y en el silencio hay alas.)

- Gozne el que la existencia gira y es fruta; y se hace vida
Néctar o rejalgar en la lengua de toda criatura.
Yo debo proclamar que néctar.
Poro oirás comúnmente que rejalgar.
Interrogación perpetua.
Perpetuo riesgo.
Química orgánica: ninguna sublimidad.

Esto a dicho el poeta de las canciones amargas,
sin dejar de componer la pérgola con las tijeras de podar.
Y yo he regresado a seguir amándonos en nuestra casa
de las montañas que no deja de mirar al mar.

Del libro El Setiembre de nuestros jardines
   













Poética - Editorial Casabierta

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