18 de agosto de 2012

Miguel Ángel Velasco - La forja de la rosa


















Que un mirarnos amigo nos alumbra el semblante
desde su llama honda ,que pulsamos su arcilla,
que el rostro es una proa que se afila y trabaja
con el azote lento de la sal  compartida.

Y desde nuestro fondo, con el aroma suyo,
propio de cada lienzo, se espabila una rosa:
la de los muchos giros sobre su quieto centro,
la del fuego y la hormaza: la rosa de memoria.

Lentamente se cuaja esa rosa de arte:
a través de los nudos de la vida en derrota,
saboreando muecas que le ponen los vértigos;
 pero sabe la savia tornear: melodiosa.

Escrito entre 1998 y 2010



Poemas póstumos 
La muerte una vez más 
Tusquets Editores

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