28 de enero de 2012

Poema de Isla Correyero






Mi coño es negro como carbón evaporado. Pero se vuelve azul
a la luz de la tele y de la luna.

La característica más peculiar que explica su color y su forma
es
que tiene circulación lenta y estremecida que va nave-
gando hacia la tinta de las venas y se abre al desamparode mi
dormitorio como si
comprendiese que un dedo impenetrable, masculino,
no pasará por él ni por las sábanas.

Sería una esperanza considerar
que sobre mi coño solitario aún pueden caber volúmenes remotos

o

un pañuelo azul que penetrase las dos mitades húmedas y abiertas
y así pasar esta tela azul, ensangrentada, quedándose,
rompiéndome,

porque mi coño ya es invencible,
mi enemigo.

Aislado del amor
cualquier coño es violento.



(Del libro mi coño azul)






Noni Benegas y Jesús Munárriz
Antologia - Ellas tienen la palabra
Ediciones Hiperión

27 de enero de 2012

Fogonazos de metralla - Dora Muñoz



Fogonazos de metralla






¿Quién será esta señora que está tan segura de que nos conocemos? Como no parece que vaya a cejar en su empeño le diré que sí, que ya la recuerdo. Pero no, no le basta, ahora quiere saber quién es. ¿Y eso tengo que decírselo yo?, pues que lo diga ella, a ver quién la va a conocer mejor que ella misma. Aunque ahora que la miro, me recuerda a una novia que tuve hace años. ¿Qué debió ser de ella?, tengo que preguntárselo cuando la vea.

–Me recuerda usted a Lupe, una enfermera que conocí cuando me ingresaron en el hotel Palace de Madrid, que habían convertido en hospital. Llegué allí con la pierna derecha destrozada por la metralla. Acababa de cumplir 18 años y hacía menos de dos meses que habían reclutado a mi quinta, la del biberón.


Seguramente fue una suerte caer herido, muchos de mis compañeros murieron después en el frente a donde yo ya no volví. Lupe también era muy joven y era mi enfermera. Cuando llegué los médicos sacaron la metralla y al cabo de unos días decidieron que tenían que cortarme la pierna. La insistencia de Lupe en que esperaran un poco para ver cómo evolucionaban las curas que ella me hacía convenció al médico, a pesar de creer que eso iba a alargar mi estancia en el hospital, donde las plazas eran tan necesarias. Lupe tuvo razón, su dedicación a mis heridas consiguió que mi pierna se recuperase. Por la mañana me curaba a mí el primero y luego seguía con los demás heridos. Había muchos, españoles y extranjeros, todos jóvenes, pero ninguno más que yo. Nos enamoramos, aunque nuestra relación duró solo mientras estuve allí: casi un mes. Después me mandaron a casa como mutilado de guerra. No volví a verla. Ahora la veo bastante, viene a verme de vez en cuando con su cofia y su delantal bien blancos, y la capa negra de paño grueso, la misma con la que se tapaba entonces por las noches, cuando todos dormían y se acercaba a estar conmigo un rato.





Vaya, parece que no le ha gustado la respuesta, pone cara de impaciencia y dice que piense bien, que haga un esfuerzo para recordar. Le voy a hacer caso, la pobre parece que está a punto de echarse a llorar, así que la miro e intento hacer lo que me dice.

–¡A ver si va usted a ser la madre de Rosa!, porque se parece mucho a ella. Pero no, no lo es, seguro, ella siempre va vestida de negro y sería imposible que se pusiera ese vestido de colores que usted lleva. ¿Usted conoce a Rosa?, es mi novia. Recuerdo el día que la conocí. Al acabar la guerra, como no podía trabajar en el campo por lo de mi pierna, me fui a Barcelona a casa de unos tíos que tenían un bar. Yo no hacía más que trabajar, salía poco, alguna vez a dar un paseo con mi amigo José. Una vez por semana íbamos al cine. El cine me gusta mucho. ¿Ha visto Gilda?, esa sí que es una buena película, debería ir a verla. ¿De qué hablaba?, ¡ah, sí!, de cuando conocí a Rosa. Fue en la cola del cine, ella iba con unas amigas, yo con José, y no sé cómo empezamos a hablar. Siempre había pensado que, con mi cojera, no iba a encontrar novia, pero ya ve, con Rosa llevo ya varios años de noviazgo y cada día nos queremos más. Es guapísima, mucho más que su madre. Bueno, perdone, no es que su madre sea fea, es que Rosa la supera con creces aunque se parezcan en algunas cosas. Ese color de ojos, entre verde y azul, que es el mismo que tiene usted, o su nariz un poco respingona. Pero mi Rosa no tiene ese pelo tan crespo o esa forma de mirar que veo también en usted. Además Rosa es dulce y reposada, no como su madre, avinagrada e impaciente. A usted también la veo un poco acelerada, ¡cálmese mujer! Por cierto, hace días que no veo a Rosa, ¿qué le pasará?

–Entiendo que la pobre ponga mala cara, incluso que se enfade. Compararla con mi futura suegra no ha sido una buena idea, pero ¡mira que se parecen!

–Bueno, mujer, no se ponga usted así. Por cierto, ¿usted tiene hijos? ¿Sí? Pues, ande, hábleme de ellos, serán de mi edad, supongo. Igual es usted la madre de alguno de mis amigos y ahora mismo no acierto a reconocerla...

Sigo esforzándome, escarbando en mis recuerdos, me aparecen caras de niñas, bebés que gritan muy fuerte, gente sentada a una mesa, discusiones, fiestas... Pero todo desaparece antes de que pueda reconocerlo, todas las caras que me esfuerzo en recordar desaparecen entre los estallidos de las bombas y las granadas, entre los disparos y la metralla que las alcanza. Mientras, ella, impaciente, empieza a hablarme.

–¿Pero qué tonterías está diciendo? ¡Esta mujer está loca! ¿Por qué la he dejado entrar?

–¡Ah no, eso sí que no!, si se pone usted así ya mismo se va yendo, ¿cómo va usted a ser mi hija si es tan vieja como mi suegra? Y de todas esas tonterías que dice usted, de viejos y muertos e hijas y nietos, voy a hacer como que no la he oído, que me parece que no está usted bien de la cabeza.

–Sí, que se vaya y me deje solo, aquí, con Rosa y Lupe, las mujeres de mi vida, las únicas cuyas caras puedo evocar sin que desaparezcan entre fogonazos de metralla.





Puro cuento Antología de relatos
Narrativa mallorquina - Ediciones La Baragaña  

26 de enero de 2012

Poemas de Máximo Fernández






Incluso soy capaz de imaginar
que unos no-nosotros
Wislawa Szymborska



NO-NOSOTROS

Incluso puedo imaginar un no-yo
y unas últimas palabras:
¿Será morir aceptarse?
Incluso puedo imaginar
unos no-vosotros
escuchándome decir:
Tranquilos,
el dolor purifica el recuerdo
y el recuerdo purifica la carne,
así que recordad que mis pies
mis manos
y mis buenos actos
están hechos
de aquel cumpleaños mío
en los que unos
verdaderos nosotros
nos caímos de la mesa de tanto reír.
Así que tranquilos
no me voy muy lejos.
Incluso puedo imaginar
unos no-vosotros
saliendo del hospital
volviendo a casa
sin mi
y repasando de cabeza
el listado de trámites
burocráticos dignos de la ocasión.
Y finalmente
incluso puedo imaginar
unos no-vosotros encontrando
algunos días después
cien diamantes
que dejé preparados
sobre mi no-cama
y unos no-vosotros
llevándolos con cuidado
en un baúl secreto
a mi tierra secreta
allí donde aún:
un no-yo
un no-tú
unos no-nosotros
unos no-vosotros
unos no-todos
podemos seguir
abrazados eternamente
y contemplarlos
el resto de nuestras jodidas
no-vidas.


*

Desnudos.

Despojados.
Exiliados del verso,
profundamente envenenados de vida
sin nada
y aún así:
mi música es la luna en tu espalda.


(Máximo Fernández)



Poemas inéditos publicados bajo el consentimiento del autor


(Pie de foto: El vagabundo y la sombra de otros)

25 de enero de 2012

Poemas + entrevista - José Corredor Matheos

MUEREN todos los hombres,
los que ignoran,
los que viven pensando
en el mañana
de un tiempo que no existe.
Todos los hombres mueren,
y esta tarde,
luminosas tinieblas
hacen brillar en mí
una fe que no es fe,
sino conciencia
de cegadora luz.

(Del libro El don de la ignorancia)

*
Buscas en la corteza
Las señales .
El árbol te ha mirado
Con los ojos profundos
De la infancia
Y ha florido luego
ante tus ojos.




A Shichiro Enjoji


Que escriba sola.
Deja volar la pluma
en el paisaje.

(Del libro Jardín de Arena)


Desolación y vuelo Poesía reunida  1951-2011
Tusquets Editores


Entrevista publicada en www.letraslibres.com por Alberto Hernando.
http://www.letraslibres.com/revista/letrillas/entrevista-jose-corredor-matheos




Acaban de conceder el Premio Nacional de Poesía a José Corredor-Matheos por su obra El don de la ignorancia (Tusquets, 2004). Manchego de nacimiento (Alcázar de San Juan, Ciudad Real, 1929) y catalán de adopción (vive en Barcelona desde 1942), aunque por edad pertenece a la generación poética de los 50, siempre se mantuvo al margen de grupos y tendencias. Ha sido un “corredor” de fondo y solitario que nunca perdió de vista su tiempo histórico ni la tradición poética. Nada de cuanto ha escrito fue por obligación militante o por mimesis (como muchos grandilocuentes poetas sociales bajo la dictadura franquista o los corifeos de la experiencia en el posfranquismo). Siempre escribe por convicción y a tenor de su modesta voz. Su primer poemario fue Ocasión donde amarte (1953). Luego le siguieron, por citar los más importantes, Ahora mismo (1960), Poemas para un nuevo libro (1962, por el obtuvo el Premio Boscán de Poesía), Libro provisional (1967), Carta a Li Po (1975), Y tu poema empieza (1987), Jardín de arena (1994) y El don de la ignorancia. En ese trayecto su poesía se ha ido concretizando en un estilo personal riguroso y austero en palabras, donde la emoción y el sentido se exponen despojados de cualquier vestimenta retórica. Estética y ética en leve comunión. Aunque Corredor-Matheos se licenció en Derecho, se ha ganado la vida en el ámbito del arte y la edición (ha escrito cerca de medio centenar de obras sobre distintos aspectos del arte y es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando), pero, desde la juventud, su prima ratio vocacional y lo que ha alentado su vida ha sido la poesía. Y en la brecha está.


24 de enero de 2012

Haikus de Jack Kerouac




El otro hombre, tan
solo como yo
en este universo vacío.


*

El tren en el horizonte-
mi ventana
traquetea


*

Día primaveral
en mi mente
Nada


*


Abeja ¿por qué
te quedas mirándome?
¡ No soy una flor ¡


*


Después de la lluvia
las rosas rojas
en el verde, verdes


*

La luna
es un
Limón ciego



*

No hay Buda
porque
No hay yo



*

Después de la cena
con las garras cruzadas,
Medita el gato






Libro de Jaikus - Bartleby Editores

23 de enero de 2012

Poemas de Carmina Fermoselle








Me preguntan
cuál fue tu última voluntad
y yo respondo vivir.

Ahora amor yo viviré
para que tu voluntad
se cumpla en mí

(Del libro amado amor)





*


Tras una copa de cristal
Sólo tus ojos
Y un gesto, el tuyo .
La copa en alto
La respuesta en los míos
Aún perdura,





*


Eres mi arcángel
mi arcángel intemporal
espíritu puro del bien y del mal.

Creí que no existían,
Como creí que no podría existir este amor.


 El ultimo jueves – 15 años Poesía on the road
Calima Ediciones









 
 






Tendrás que decir
que estuve
en tus brazos
y que acunaste
mi vida.
Que danzamos
la noche
hasta alcanzarnos.
Que insólita
me asomé a ti
y que me viste verte.
También te pido:
Háblame en plural:
Cuando dices
nosotros,
lo demás
no importa.


(Un poema inédito cedido por la autora)




Carmina Fermoselle: Elegante mujer lunar, sus caminos no son siempre fáciles. Alabanza del amor más allá del amor y su voz convencudad la naturalidad de lo femenino.
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