25 de agosto de 2012

Oda a Salvador Dalí - Federico García Lorca

Oda a Salvador Dalí

Una rosa en el alto jardín que tú deseas. 
Una rueda en la pura sintaxis del acero. 
Desnuda la montaña de niebla impresionista. 
Los grises oteando sus balaustradas últimas. 

Los pintores modernos en sus blancos estudios, 
cortan la flor aséptica de la raíz cuadrada. 
En las aguas del Sena un ice-berg de mármol 
enfría las ventanas y disipa las yedras. 

El hombre pisa fuerte las calles enlosadas. 
Los cristales esquivan la magia del reflejo. 
El Gobierno ha cerrado las tiendas de perfume. 
La máquina eterniza sus compases binarios. 

Una ausencia de bosques, biombos y entrecejos 
yerra por los tejados de las casas antiguas. 
El aire pulimenta su prisma sobre el mar 
y el horizonte sube como un gran acueducto. 

Marineros que ignoran el vino y la penumbra, 
decapitan sirenas en los mares de plomo. 
La Noche, negra estatua de la prudencia, tiene 
el espejo redondo de la luna en su mano. 

Un deseo de formas y límites nos gana. 
Viene el hombre que mira con el metro amarillo. 
Venus es una blanca naturaleza muerta 
y los coleccionistas de mariposas huyen. 

* * * 

Cadaqués, en el fiel del agua y la colina, 
eleva escalinatas y oculta caracolas. 
Las flautas de madera pacifican el aire. 
Un viejo dios silvestre da frutas a los niños. 

Sus pescadores duermen, sin ensueño, en la arena. 
En alta mar les sirve de brújula una rosa. 
El horizonte virgen de pañuelos heridos, 
junta los grandes vidrios del pez y de la luna. 

Una dura corona de blancos bergantines 
ciñe frentes amargas y cabellos de arena. 
Las sirenas convencen, pero no sugestionan, 
y salen si mostramos un vaso de agua dulce. 

* * * 

¡Oh, Salvador Dalí, de voz aceitunada! 
No elogio tu imperfecto pincel adolescente 
ni tu color que ronda la color de tu tiempo, 
pero alabo tus ansias de eterno limitado. 

Alma higiénica, vives sobre mármoles nuevos. 
Huyes la oscura selva de formas increíbles. 
Tu fantasía llega donde llegan tus manos, 
y gozas el soneto del mar en tu ventana. 

El mundo tiene sordas penumbras y desorden, 
en los primeros términos que el humano frecuenta. 
Pero ya las estrellas ocultando paisajes, 
señalan el esquema perfecto de sus órbitas. 

La corriente del tiempo se remansa y ordena 
en las formas numéricas de un siglo y otro siglo. 
Y la Muerte vencida se refugia temblando 
en el círculo estrecho del minuto presente. 

Al coger tu paleta, con un tiro en un ala, 
pides la luz que anima la copa del olivo. 
Ancha luz de Minerva, constructora de andamios, 
donde no cabe el sueño ni su flora inexacta. 

Pides la luz antigua que se queda en la frente, 
sin bajar a la boca ni al corazón del bosque. 
Luz que temen las vides entrañables de Baco 
y la fuerza sin orden que lleva el agua curva. 

Haces bien en poner banderines de aviso, 
en el límite oscuro que relumbra de noche. 
Como pintor no quieres que te ablande la forma 
el algodón cambiante de una nube imprevista. 

El pez en la pecera y el pájaro en la jaula. 
No quieres inventarlos en el mar o en el viento. 
Estilizas o copias después de haber mirado, 
con honestas pupilas sus cuerpecillos ágiles. 

Amas una materia definida y exacta 
donde el hongo no pueda poner su campamento. 
Amas la arquitectura que construye en lo ausente 
y admites la bandera como una simple broma. 

Dice el compás de acero su corto verso elástico. 
Desconocidas islas desmiente ya la esfera. 
Dice la línea recta su vertical esfuerzo 
y los sabios cristales cantan sus geometrías. 

* * * 

Pero también la rosa del jardín donde vives. 
¡Siempre la rosa, siempre, norte y sur de nosotros! 
Tranquila y concentrada como una estatua ciega, 
ignorante de esfuerzos soterrados que causa. 

Rosa pura que limpia de artificios y croquis 
y nos abre las alas tenues de la sonrisa 
(Mariposa clavada que medita su vuelo). 
Rosa del equilibrio sin dolores buscados. 
¡Siempre la rosa! 

* * * 

¡Oh, Salvador Dalí de voz aceitunada! 
Digo lo que me dicen tu persona y tus cuadros. 
No alabo tu imperfecto pincel adolescente, 
pero canto la firme dirección de tus flechas. 

Canto tu bello esfuerzo de luces catalanas, 
tu amor a lo que tiene explicación posible. 
Canto tu corazón astronómico y tierno, 
de baraja francesa y sin ninguna herida. 

Canto el ansia de estatua que persigues sin tregua, 
el miedo a la emoción que te aguarda en la calle. 
Canto la sirenita de la mar que te canta 
montada en bicicleta de corales y conchas. 

Pero ante todo canto un común pensamiento 
que nos une en las horas oscuras y doradas. 
No es el Arte la luz que nos ciega los ojos. 
Es primero el amor, la amistad o la esgrima. 
Es primero que el cuadro que paciente dibujas 
el seno de Teresa, la de cutis insomne, 
el apretado bucle de Matilde la ingrata, 
nuestra amistad pintada como un juego de oca. 

Huellas dactilográficas de sangre sobre el oro, 
rayen el corazón de Cataluña eterna. 
Estrellas como puños sin halcón te relumbren, 
mientras que tu pintura y tu vida florecen. 

No mires la clepsidra con alas membranosas, 
ni la dura guadaña de las alegorías. 
Viste y desnuda siempre tu pincel en el aire 
frente a la mar poblada de barcos y marinos.

Publicado en La Revista de Occidente, abril de 1925







Recientemente se han cumplido 76 años de su injustificable fusilamiento


24 de agosto de 2012

Palabras que nunca te he dicho - Jaime Anglada


Serán estas las primeras lluvias de septiembre las que recordarán
todas esas calles que desembocan en el vientre del bar soledad
serán estas la primeras tardes de otoño las que me llevarán
a esconderme debajo del viejo piano y su música de Jazz

y quedan atrás las canciones de verano
con la necesidad de volverlas a bailar
serán estos los primeros pasos después de un millar
los que nos regalen un pequeño descanso para volverte a mirar
serán estas las palabras que nunca te he dicho
por miedo a sonrojar
siempre siempre quédate conmigo, eres mi necesidad

y quedan atrás las canciones de verano
con la necesidad de volverlas a bailar
serán estas la palabras las que nunca te he dicho
con el miedo de volver a sonrojar

serán estas palabras las que nunca te he dicho...
por miedo a sonrojar
oh! siempre, siempre quédate conmigo...eres mi necesidad

serán estas las tierras que juntos sembramos
con la magia de esperar
para coger el fruto con nuestras propias manos
y su nombre celebrar

y quedan atrás las canciones de verano
con la necesidad de volverlas a bailar
serán estas las palabras, las que nunca te he dicho
con el miedo de volver a sonrojar

Palabras que nunca te he dicho
Stereo (2010)


22 de agosto de 2012

Poema de Yelena Schwartz - La bestia - flor

(17 May 1948 – 11 March 2010) 


La bestia - flor

El presentimiento de la vida vive hasta la muerte.
Un fuego helado recorrerá los huesos abrasándolos,
cuando en el día de San Pedro la cristalina llovizna
se infiltre en el viraje del verano.
Están a punto de brotar las flores rojizas,
en las costillas, cerca de la clavículas, en la cabeza,
escribirán en el herbal elena arborea,
se encuentra en la Hyperborea helada,
en los jardines de ladrillo, en la hierba de piedra.
De los ojos surgieron oscuros claveles,
yo soy a la vez arbusto de rosas y de nomeolvides,
como si un jardinero salvaje me hubiera injertado,
una grave lepra floreada.
Yo seré violeta y roja,
purpúrea, amarilla, negra, dorada,
yo seré en la nube zumbante y amenazadora
brevadero de los abejorros.
Cuando yo me marchite, oh dios mío,
quedará como una bola mordida
enfriada y con la piel quebrada,
ya seca, una bestia flor media muerta.


* Hyperborea Con este nombre los antiguos griegos se referían 
    a las tierras donde se encuentra hoy Rusia
















Traducido por Ana Domenech
para La hora de Rusia Poesía contemporánea
Colección Visor de Poesía - Edición bilingüe  por varios traductores 

Poemas del bosque y de la lluvia - Antonio Rigo


Masticando Adelfa por Barcelona - Impagable charla de
José Corredor Matheos 
Cuando amanece junto al puerto y permaneces.
Cuando la lechosa luz del día
entorna los ojos perplejos de la piel.
Cuando los tambores de los sentidos
golpean humo bajo la noche de tu pecho.
Cuando su ritmo frenético te hace ignorar
la llamada de la cordura de tu corazón.
Cuando llueve y los palacios de la lluvia
hablan enredados a la luz de tu pelo.
Cuando siempre parece demasiado tarde.
Cuando siempre parece demasiado abajo.
Cuando siempre parece demasiado lejos.
Y sabes ya
que el frío de tus manos recientes
puede encender todos los cigarrillos
del diamante.
Es la hora del adiós a las ciudades.
Es la hora del adiós a los números y
a la aritmética absurda de las culpabilidades.
Es la hora de amar la soledad
es la hora -yo soy mío- del bosque encendido.



Poemas del bosque y de la lluvia

Masticando adelfa
Obra reunida 1991 – 2011

Antonio Rigo

20 de agosto de 2012

Ivis Acosta - En la distancia




EN LA DISTANCIA

En la distancia mi familia se ve perfecta
en la distancia.
Todos me quieren, todos me lloran
en la distancia.

Los niños sonríen al lente y muestran sus juguetes,
los juguetes que yo misma les compré.

Las cartas sólo hablan bondades,
las cartas vienen perfumadas con aroma de arroz y de café.

Mi abuela se aprende mi nombre, ya no me confunde
en la distancia.

Mis tías se afilan los dientes
y envían sus medidas en un sobre de papel.

Mi abuelo desde el otro mundo sonríe a la cámara con sus dientes falsos
sonríe con una sonrisa que lo sabe todo desde su vejez.

Mi padre respira aliviado, ya no lo molesto
en la distancia.
Mi madre levanta el teléfono y al ver que soy yo comienza a llorar.

Mi madre tiene una lágrima siempre dispuesta a salir de su ojo
basta que suene el teléfono y suene el pito de larga distancia.
Mi vieja se traga la lágrima cuando yo le ladro en el auricular.
Y cuelga el teléfono triste, pero ya ha empezado la telenovela,
se sienta y olvida sus penas llorando las penas de los demás.

Mi perro ha olvidado mi esencia, ya no me recuerda
en la distancia.
Quizás una perra que vive al doblar ha captado toda su atención.

Mis amigos celebran igual que hacíamos antes
en la distancia.
Tal vez en medio de una fiesta aparezca mi nombre en la conversación.

Y yo desde el sueño dorado lloro sin que sepan
en la distancia.
Y escribo, y escribo y escribo como un buen conjuro
contra el olvido y la depresión.




El Último Jueves 15 años
Poesía on the road 



David Oliver en el programa en el programa flors i paraules 
habla de música cubana  con la poeta y colaboradora habitual Ivis Acosta 
Del min 13 al 36


Poética de Avelino Hernández



El Amor

He vuelto a bajar a la mansión del viejo poeta de las canciones amargas.
Un enjambre de mirlos canta a estas horas de la mañana en las acacias.
Le encuentro componiendo con sus manos un techo de enramadas
descarriadas en la escalera al jardín. junto a la fuente mansa.

Ayer hablamos del amor - le digo -
(es la hora del ángelus y en el silencio hay alas.)

- Gozne el que la existencia gira y es fruta; y se hace vida
Néctar o rejalgar en la lengua de toda criatura.
Yo debo proclamar que néctar.
Poro oirás comúnmente que rejalgar.
Interrogación perpetua.
Perpetuo riesgo.
Química orgánica: ninguna sublimidad.

Esto a dicho el poeta de las canciones amargas,
sin dejar de componer la pérgola con las tijeras de podar.
Y yo he regresado a seguir amándonos en nuestra casa
de las montañas que no deja de mirar al mar.

Del libro El Setiembre de nuestros jardines
   













Poética - Editorial Casabierta
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