10 de diciembre de 2011

Christian Bobin - Fragmento del relato: "Y que le dejen en paz"



El estado de crisis es el estado natural del mundo: guerra tras guerra, invento tras invento, volumen de ventas sobre tasa de suicidio, hambrunas sobre perfumes de lujo. En el mundo todo se mezcla. En el mundo todo se pega con todo, salvo el amor. El amor no pega con nada, no está en ninguna parte. Escasea. Escasea. Como el pan en los periodos de guerra, como el aliento en la garganta de los moribundos. Escasea como el tiempo en los juegos de la infancia. Y es que para amar hace falta tiempo, tanto tiempo que el tiempo no basta para responder a las necesidades de nuestro amor, a nuestras demandas de voz, de sangre, de sangre láctea en la voz firmamento. El cometa del amor solo pasa rozando nuestro corazón una vez cada eternidad. Hay que estar vigilante para verlo, hay que esperar mucho tiempo, mucho tiempo,mucho tiempo. Ese es el estado natural del amor, es ese el estado primigenio, la maravilla de su naturaleza: esperar, esperar, esperar. Lo más lejos de la precipitación y del ruido. Lo más lejos de cualquier crisis. Esperar apaciblemente. Esperar pacientemente. El amor -y la poesía que es su consciencia aérea, su aspecto más humilde, su rostro a despertar- es la profundidad de la espera, dulzura de la espera. Esperanza dulce y profunda y luminosa.



La poesía, el final de todo cansancio, la rosa del amor en las nieves de la lengua, la flor del alma al filo de los labios. Es en ese siglo, en esa furia por las hazañas, por las deudas de sangre y por las guerras de honor, cuando los trovadores toman el nombre de una mujer entre sus dientes y dejan elevar su canto, una llama azul en el cielo despejado.


"Un simple vestido de fiesta"
Ediciones Árdora Express

9 de diciembre de 2011

Opiniones de Oscar Wilde

Mujeres


 Llorar es el refugio de las mujeres sin gracia y la ruina de las bonitas. (El abanico de Lady Windermere)



Una mujer puede coquetear con cualquiera simpre que otras personas la observen.
(El retrato de Dorian Gray)


Una mujer está satisfecha mientras pueda parecer diez años más joven que su hija.
(El retrato de Dorian Gray)


Gente



Uno siempre puede ser amable con la gente que no le importa. (El retrato de Dorian Gray)


Siempre que la gente me habla del clima tengo la seguridad qu se refieren a otra cosa.
(La importancia de llamarse Ernesto)


El público tiene curiosidad por saberlo todo, excepto aquello que vale la pena.
(El alma del hombre bajo el socialismo)



Vida


La humanidad no ha sido capaz de encontrar su camino porque nunca ha sabido hacia donde va
(El crítico como artista)



Si un hombre trata a la vida artísticamente, su cerebro está en su corazón. (El retrato de Dorian Gray)


Amor



Hay que estar enamorado siempre; por eso no hay que casarse nunca. (En una conversación)



Sociedad


La sociedad sociedad siempre perdona al criminal, pero nunca al soñador.  (El crítico como artista)


Simpatía


Siempre estoy pensando en mí, y espero que los demás hagan lo mismo.
 Eso es lo que yo llamo simpatía. (El cohete excepcional)










El arte de conversar - Ediciones Atalanta

8 de diciembre de 2011

Boris Ryzhi 1974-2001 - Poemas

Pequeño, soñoliento por el hielo negro
Camino al colegio-a punto de caer- pero voy.
Sombría camina la gente cruzando el barrio.
Sombría retumba a lo lejos la fábrica
“… La carita, carita, carita, carí…
Será ángel mío más negra que la tierra.
Las manitas, manitas, manitas mani…
Temblarán de frío.
Pequeño, pequeño, pequeño, peque…
En la mangas de la guata soplará el invierno.
Un pañuelo encarnado ciñe el fino cuello...
Te arropa, niño, ¿sientes tu alma el calor?
Todo lo comprendí lo comprendí entonces.
No hay nadie, ni nada, jamás.
Esté donde esté, al viento negro,
en la nieve negra caeré y moriré.
Encima de mi fábrica retumbará
Encima de mí una estrella brillará.
Una estrella oxidada de extraña nervadura,

y no habrá nadie, ni nada, jamás.
























En la orilla de la memoria

Aguantándose en su única pierna
Está, metido en un abrigo hurtado
Vasili kónchev-Gonchev, ¡Gue!
Perdió la prótesis en una juerga
y con ella su valiosa bota.
Bebe cerveza de una lata de litro,
esperando encontrar así el reposo.
Y yo le largo la mano:
!Venga, ya basta. Pásala!


Creo que vivimos en circulo
y que no perecemos jamás.
Y me queda. Me queda sólo esperar
conteniendo la respiración eso es,
ahora, después de beber sonreirá.


Y se repetirá entonces mi vida



Antología - La hora de Rusia- poesía contemporánea
Colección Visor de poesía

6 de diciembre de 2011

Ana Pérez Cañamares - Poemas



EN EL AVIÓN

El hombre avanza por el pasillo
se sienta entre la ventanilla y yo
mira un momento hacia fuera
y luego baja la persiana.

Es de esa gente que se conoce
las nubes de memoria.

*
LA AGENDA
Cada lunes recuerdo
que la sorpresa
es una libélula
a la que arranqué las alas.

*

BUENAS INTENCIONES

Tú pones la comida
para los gatos callejeros:
pero no sabes si son las ratas
las que lo dejan vacío.


*


ANDAR SOBRE LAS AGUAS

La que yo era se ahogó
en el mar de las infinitas posibilidades.

No las extraño. La vida empezó
cuando aposté y perdí.

En ese momento que el agua se tensa
y se convierte en camino.


Alfabeto de cicatrices – Ediciones Baile de Sol



Ana Pérez Cañamares Recita el poema – MI PADRE SE LLAMABA DANIEL
EN EL ÚLTIMO JUEVES EN EL CUARTEL DE INTENDENCIA DE PALMA



http://www.youtube.com/watch?v=heyLUGnM2C0&feature=player_embedded



Cedido por Jorge Espina del blog Apología de la Luz

5 de diciembre de 2011

Akiko Yosano - Poemas











Hito ni haberu
oî no mizu no
 obashima ni      
wakaki urei no
tamoto no nagaki




En la baranda
apoyada en su pecho,
mirando el agua de estanque:
joven melancolía
larga como la maga de kimono.



*
Tokigami ni
muro mutsumaji no
yuri no kaori
kie wo ayabumu
yo no toki iro yo




Con el cabello suelto,
en la escondida estancia del amor,
un perfume de lirios…
¡Oh, cómo temo que desvanezca
La pincelada roja de la noche!



*
Tsumu no ware
sudemi sumire wo
shiroku mishi
mizu wa yatsuremu
hakakaru beki
   


Estoy aquí,
con diecinueneve años
 y ya blanquean las violetas
y se ha agotado el agua…
todo parece efímero…





Poeta de la pasión
Antología poética – Ediciones Hiperión

4 de diciembre de 2011

Nicanor Parra - Es Olvido

 ES OLVIDO

Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas.
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aún, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con ese vago sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida.
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.

Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.
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