3 de marzo de 2012

Poemas de Charles Bukowski

Como un delfín 

Morir tiene su parte jodida.
Ahora ya no hay escapatoria.
El alcaide me ha echado el ojo.
El ojo malo .
Ahora cumplo condena a trabajos forzados.
Incomunicado,
Encerrado.
No soy el primero, ni el último.
Me limito a decirte cómo es esto .
Ahora estoy sentado aquí sentado en mi propia sombra.
La cara de la gente va menguando.
Las viejas canciones todavía suenan.
Con la mano en la barbilla, no sueño
En nada mientras mi infancia perdida
Salta como un delfín
En el mar congelado.



Una sinfonía nada clásica

El gato asesinado
En medio de la calle

Aplastado por la rueda

Ahora no es nada

Igual que
Nosotros

Al
Apartar
La
Mirada.






Escrutaba la locura en busca de la palabra,
El verso, la ruta – Colección Visor de Poesía 

2 de marzo de 2012

Poemas de Basho



Muevete tumba,
que mis gemidos son
viento de otoño.


*


Rojo el sol, rojo
sin piedad, pero el viento
es el de otoño.


*

Sal ya de ahí
oigo un sapo que croa
bajo uno zarzos.


*

Hoy el rocío
 borrará la divisa
de mi sombrero.


*


De aquel cerezo,
al pino de dos troncos
tardé tres meses.


Hacia tierras hondas, Senda
de Oku - Editorial Hiperión


1 de marzo de 2012

3 Poemas y viedos - Marwan


Entre nosotros

siete paradas de metro
treinta y cinco minuto
y diez calles.
Te llamo
y marco en el teléfono
el número de besos que caben en tu cuerpo,




Anuncio por palabras

Hombre sin tiempo
para quejas
con el alma escarmentada
y la ilusión en reconstrucción
busca mujer con vistas al paraíso
dispuesta a estrellar su corazón contra el mío
y hablar de la subida de los precios del algodón de azúcar
y repetir cada noches estas noches que no se pueden repetir.

Interesadas acudir el 31 de febrero
al café jamás.

*


Propuesta para reducir la ansiedad

¿ Y si en lugar de querernos tanto
probamos a querernos bien?























Las tristes historias de tu cuerpo
sobre el mío - Editorial Origami








Y Más videos suyos





29 de febrero de 2012

John Lennon - Dios



















“Somos más famosos que Jesucristo”. John Lennon

Dios

Dios es un concepto,
Con el que medimos
nuestro dolor.
Lo diré de nuevo,
Dios es un concepto
con el que medimos
nuestro dolor.
Yo no creo en la magia,
no creo en el I-ching,
no creo en la Biblia
no creo en el tarot,
no creo en Hitler,
no creo en Jesús,
no creo en Kennedy,
no creo en el Buda,
no creo en el mantra,
no creo en la Gita,
no creo en el yoga,
no creo en reyes,
no creo en Elvis,
no creo en Zimmerman,
no creo en los Beatles,
yo sólo creo en mí,
Yoko y yo,

Y esa es la realidad.
el sueño se acabó
¿Que puedo decir?
El sueño se acabó.

Ayer,
Yo era el tejedor de sueños,
pero ahora he renacido.
Yo era la morsa,
pero ahora soy John.
Así queridos amigos,
sólo tenéis que continuar,
El sueño se acabó

Litoral – La poesía del rock





28 de febrero de 2012

Masturbadora - Laia Martinez i Lopez
















Masturbadora

El mirall es fa gran
[com les meves pupil.les]
i l’habitacio queda fosca i m’hi acostumo
felina.
Perfum de mi,
del meu perfum
i del fum de la cigarreta, que s’escola
per entre els cabells
i els pèls de na marina,
que arranco un cop al mes
i els pits es mouen,
[els maturals, els de sillicona no]
suaus,
 com una barca deixant remar
la corrent.
No penso en ell, ni en tu,
en mi m'excita
que m'estimi tant.
El mirall s'entela, s'estreny
i la música s'eixorda
amb els meu crits
ofegats
[ai, els veïns!],
i tenc els dits amagats
entre les cames,
jugant. Com els nens petits
                al Toca - toca,
               amb les textures dures,
aspres i llefiscoses.






 
 
 
 
 
 
 
 


 L'abc de Laia Martinez i Lopez
Edicions documenta balear - la cantàrida

27 de febrero de 2012

DULCES CARNALIDADES - Guillermo Hernández


Sin un caballero que la guíe, ella baila sola. Su desnudez incita al viento a rozarla suavemente, sus caricias la estimulan a girar en el aire; flota, avanza sensual, gira una vez más y se agita, toca el piso y se revuelca. Nuevamente se eleva y muestra vanidosa su cuerpo excitado; sin tapujos ni tabúes ella se muestra al mundo como es: frágil e insignificante. En su recorrido lujurioso ellos se encuentran a un anciano que es arrastrado por el tiempo; sin decir ninguna palabra ella abandona a su compañero, rodea al anciano con su baile místico y se abraza ilusionada a su pantorrilla. La bailarina que no sabe nada de relaciones personales, es rechazada con un movimiento juvenil. El viento que es un amante rencoroso la retoma, la estruja, la revuelve frente al viejo y la estrella en su pecho; ella que no tiene prejuicios, coquetea abiertamente con el anciano molesto, levanta sus cuatro puntas, le muestra orgullosa su forma arrugada por el uso, y las marcas que deja el pavimento. El anciano cansado de las mujeres livianas, la desprecia con un manotazo que la hace caer al piso. La bailarina que no sabe nada del rechazo, se incorpora, se infla y le ruega a un remolino que la ayude a alcanzar al hombre que la puede salvar del olvido.



El anciano, igual que muchos hombres que no entienden los juegos del amor, se indigna al sentir el golpeteo de la bailarina en su nuca, se agacha para disuadirla pero ella se contonea aún más, gira alrededor de su cabeza, se afana en llamar su atención, le susurra en los oídos que disfrute de su liviandad. El anciano por su parte, parece que espanta a una mosca gigante, mueve sus brazos de un lado a otro, brinca y se retuerce sobre su bastón, le grita maldiciones e intenta correr para librarse del acoso. Para su mala fortuna, los solitarios por naturaleza tienden a voltear hacia atrás, ella aprovecha esta debilidad para aferrarse al rostro sinuoso del anciano. El hombre al sentir el plástico impidiéndole la respiración, se llena de ira y de pánico. Sus pulmones se estremecen, su corazón se agita, la falta de oxígeno le provoca vértigo, recuerdos, alucinaciones, la sensación de encierro de su primer matrimonio y el horror de morir asfixiado. Ella que no sabe nada de la muerte, queda anclada en las delicias de la carne, la atrapa el calor de la piel, el roce de los labios, la textura de la lengua y el placer de la humedad, una humedad que la hace olvidarse de su gentil vuelo; tras un gran esfuerzo el viejo logra arrancarse la bolsa de la cara, queda encorvado, sin aliento, maldiciendo la promiscuidad de las damas libertinas. La bolsa de plástico que no sabe nada de la fidelidad, se entrega a la inercia, que la mece en sus brazos mientras el viento se lo permite.



Puro cuemto - Narrativa Mallorquina
Ediciones la baragaña
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...