31 de diciembre de 2011

Andreu Vidal - Poemas




Sabràs per mí
el nom de tots els vents,
els de la terra
i els de la mar. Del teu
mai no diré paraula


*


Sabrás por mí
el nombre de todos los vientos,
los de la tierra
y los del mar. Del tuyo
no diré nunca palabra


*


Dorm com un mort
Em desperta el renou
de les estrelles


*


Duermo como un muerto.
Me despierta el ruido
de las estrellas.


*




No el vent sinó els ulls
                        envelleixen aquesta

immensa catarata de pedra que no cau,
i una mateixa solitud

                        esvaeix cada conquesta
                         i un mateix foc

encèn el mateix vers:
Un àngel mort
                             reposa dins cada llunyania


*


Los ojos y no el viento
                      envejecen esta

inmensa catarata de piedra que no cae,
i una misma soledad
                                  disipa cada conquista
                                   i un mismo fuego

enciende el mismo verso:

Un ángel muerto
                       reposa en cada lejanía.













Antologia poética bilingüe Los huesos del sol
Ediciones - De La Rosa cubica

30 de diciembre de 2011

Adam Zagajewski – Poemas




Nadar

Los ríos de este país son de agua dulce
como una canción trovadoresca,
el sol pesado se dirige hacia occidente
en amarillas carreteras circenses.
En las pequeñas iglesias rurales
Aparece el tejido del silencio, tan fino
Y antiguo que una sola respiración
 Podría romperlo.
Me gusta nadar en el mar que siempre
está hablando solo
con la voz monótona de un viajero
que ya ni siquiera recuerda
cuanto tiempo lleva de viaje.
Nadar es como una oración:
Las manos se unen y se separan,
Se unen y se separan,
casi sin fin.




Para ti

Para ti (tal vez duermas ahora en una nube
de sueños de lana) no es este mi único poema
para ti, la victoriosa, sonriente, bella
pero también para ti, la triste, vencida

(aunque nunca llegaré a entender    
quién sería capaz de vencerte)
para ti desconfiada, intranquila,
 para ti escribo poema tras poema,

como si quisiera algún día, cual tortuga
llegar por medio de palabras imperfectas
y de imágenes allí donde estás hace tiempo,
allí donde te llevo el relámpago de la vida.
 

Deseo – El Acantilado editorial

29 de diciembre de 2011

Poemas - Cesare Pavese






Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo vicio. Tus ojos
serán una palabra vana,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando te inclinas sola ante el espejo.
¡Oh, amada esperanza,
También nosotros aquel día
sabremos que eres la vida y la nada!



La muerte tiene una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como ver que emerge de nuevo
un rostro muerto en el espejo,
como escuchar un labio ya cerrado.
Descenderemos al remolino, mudos.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Tierra roja, tierra negra,

tú vienes del mar,
del verde requemado
donde hay palabras
antiguas y rojiza fatiga
y geranios entre las piedras -
no sabes cuánto mar
cuántas palabras y fatiga llevas,
tú, rica como un recuerdo,
como la campiña yerma,
tú, dura y dulcísima
palabra, antigua por sangre
que los ojos recogieron;
joven, como un fruto
que es recuerdo y estación -
tu aliento reposa
bajo el cielo de agosto,
las aceitunas de tu mirada
endulzan el mar
y tú vives, revives
sin sorprender, segura
como la tierra, oscura
como la tierra, almazara
de estaciones y de sueños,
que se revela antiquísima,
a la luna, como
las manos de tu madre,
la cuenca del brasero.


 
Poesias completas 
Colección Visor de Poesía

28 de diciembre de 2011

Poetas Japoneses a la muerte



murió el sexto día del quibto mes del 1776
a la edad de 54 años

Chora

"Paraíso"
murmuro mientras duermo             
bajo la moquitera

Chora murió en verano cuando se cuelgan
las redes del techo para formar un espacio
protegido de moscas y mosquitos.

*



Tras su muerte la esposa de Chora, Motojo compuso este poema
de duelo:



El zumbido de los mosquitos
alrededor de la mosquitera tambén
es triste.



*

Murió el decimonoveno día del primer mes de 1790
a la edad de 73 años


Ginko

Ved
ved como se derrite la nieve de primavera,
y yo todavía aquí...

*

Murió el vigésimo octavo día del noveno mes de1801
a la edad de 58 años

Konkan

Cuando deje el mundo
 y regrese sólo llevaré
un zurrón de mendigo.


*

esta piedra preparada papa mi tumba
no es sino un chubasco pasajero
en mi corazón.



Estos dos poemas están grabados en la estela del poeta zulu es una
abreviatura de Zudabukuro, un saco que los monjes se atan al cuerpo cuando
van mendigando comida puerta por puerta.


Murió el decimotercer día del noveno mes de 1775
a la edad de 66 años

Goshi

Doy grácias
por la vida: me giro y me inclino
hacia el este.



Para agradecerles a los vivos los favores recibidos en la vida el poeta
se vuelve hacia el este antes de encanarse hacia el oeste
en dirección al paraíso


Antología de poemas escritos en el umbral
de la muerte - DV D ediciones



27 de diciembre de 2011

Videos y Letras - Ana Belén






Peces de ciudad
Discográfica BMG


Se llamaba Alain Delon
el viajero que quiso enseñarme a besar
en la Gare d`Austerlitz.
Primavera de un amor,
amarillo y fugaz como el sol
del veranillo de San Martín.


Hay quien dice que fui yo
la primera en olvidar,
cuando en un si bemol de Jacques Brel
me perdí "dans le port d`Amsterdam."


En la fatua Nueva York
da más sombra que los limoneros
la Estatua de la Libertad.


Pero en Desolation Row,
las sirenas de los petroleros,
no dejan reír ni volar.



Y en el coro de Babel,
desafina un español.
No hay más ley que la ley del tesoro
en las minas del rey Salomón.


Desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis sueños va ligero de equipaje
sobre un cascarón de nuez.


Mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero
de un velero al abordaje,
de un no te quiero querer.


Y cómo huir
cuando no quedan islas para naufragar
al país donde los sabios
se retiran del agravio
de buscar labios
que sacan de quicio.


Mentiras que ganan juicios tan sumarios
que envilecen el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad,
que perdieron las agallas
en un banco de morralla
que nadan por no llorar.


El Dorado era un champú,
la virtud unos brazos en cruz,
el pecado una página web.
En Macondo comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.


Cuando en vuelo regular,
surqué el cielo de Madrid,
me esperaban dos pies en el suelo
que no se acordaban de mí.


Desafiando el oleaje
sin timón ni timonel
por mis sueños va ligero de equipaje
sobre un cascarón de nuez.


Mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero
de un velero al abordaje,
de un no te quiero querer.



Y cómo huir
cuando no quedan islas para naufragar
al país donde los sabios
se retiran del agravio
de buscar labios
que sacan de quicio.


Mentiras que ganan juicios tan sumarios
que envilecen el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad,
que perdieron las agallas
en un banco de morralla.
en una playa sin mar.




A la sombra de un león
Discográfica CBS

Llegó

con su espada de madera
y zapatos de payaso
a comerse la ciudad
Compró suerte en Doña Manolita
y al pasar por la Cibeles
quiso sacarla a bailar un vals
como dos enamorados
y dormirse acurrucados
a la sombra de un león

"¿Qué tal?

estoy sola y sin marido
gracias por haber venido
a abrigarme el corazón."


Ayer
a la hora de la cena
descubrieron que faltaba
el enfermo 16

Tal vez
disfrazado de enfermero
se escapó de Ciempozuelos
con su capirote de papel.

A su estatua preferida
un anillo de pedida
le robó en El Corte Inglés

Con él
en el dedo al día siguiente
vi a la novia del agente
ue lo vino a detener

Cayó
como un pájaro del árbol
cuando sus labios de mármol
le obligaron a soltar

Quedó
un taxista que pasaba
mudo al ver cómo empezaba
la Cibeles a llorar
y chocó contra el Banco Central.

25 de diciembre de 2011

Cariño - Raymond Carver





Desde la ventana la veo inclinada sobre las rosas
cogiéndolas lo más cerca posible del brote para
no pincharse los dedos. Con la otra mano arranca una,
hace una pausa y arranca otra, más sola en el mundo
de lo que yo pueda imaginar. No levantará
la vista, ahora no. Está sola
con las rosas y con algo más que sólo puedo pensar sin
decir. Conozco los nombres de esos rosales.


Se los pusimos tras nuestra reciente boda: Amor, Honor

                                                                      [Cariño-
de éste último es la rosa que me tiende de repente, después
de entrar en la casa entre miradas. La acerco
a la nariz, aspiro su olor, me aferro a él – un olor
de promesas, de tesoros. Mi mano en la cintura para
                                                      [estrecharla,
Sus ojos verdes como el musgo del río.
Se lo digo entonces para enfrentarme
a lo que venga mi mujer. Lo diré mientras pueda, mientras
                                                                      [me quede aliento,
con cada pétalo de la rosa.



 
 
Todos Nosotros - Poesía reunida
Edición bilingüe - Bartleby Editores
 
 
 
Felices fiestas y una Ola Naranja
a todas las Hadas.
Que el porvenir traga las
que considere 
 
Grácias a todos 
otra Ola Naranja 
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